EL EQUIPO ECONÓMICO VIAJÓ A EE.UU. PARA LA ASAMBLEA DEL FMI No habrá reapertura del canje. Pero Lavagna reconocerá a los holdouts y mostrará avances con las privatizadas. Aspiran a cerrar un programa de dos años. Mientras el presidente Néstor Kirchner critica al FMI desde Berlín, anoche partió desde Buenos Aires hacia Washington una avanzada del equipo económico que durante el fin de semana deberá negociar cara a cara con los funcionarios del Fondo un nuevo programa. El secretario de Coordinación, Leonardo Madcur, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla, serán los primeros en desembarcar en la Asamblea Anual que organiza el FMI, mientras que mañana se les sumará el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, para completar el equipo que llevó adelante la negociación de la deuda.
"Por el momento todo lo que sabemos son declaraciones públicas de uno y otro lado, el fin de semana se conversará sobre concreto y ahí se abrirán formalmente las negociaciones", explicó a El Cronista un alta fuente de Economía. Los funcionarios argentinos ya tienen agendadas reuniones con el representante del Departamento Occidental del FMI, Anoop Singh, y el encargado del caso argentino, John Dodsworth.
Pero el plato fuerte será el encuentro que mantendrán el ministro Roberto Lavagna y el titular del FMI, Rodrigo Rato. La reunión inicialmente está prevista para el sábado, aunque no se descarta que finalmente se posponga hasta el domingo dada la intensa actividad de la Asamblea del Fondo ese día y el hecho de que Lavagna arribará a la capital estadounidense durante esa misma jornada, luego de un intenso periplo por Alemania.
El ministro llegará a la reunión con Rato en medio de la guerra verbal que en los últimos días protagonizaron el presidente Kirchner y diversos representantes del FMI y el G-7 (principalmente Japón e Italia). Sin embargo, con una tónica más contemporizadora que la del presidente, Lavagna mantendrá una postura firme pero abierta al diálogo.
La firmeza llegará por el lado de la reapertura del canje. La posición de Economía es que no habrá otra oportunidad para quienes no ingresaron a la operación, por lo menos en el corto y mediano plazo. Eso no se negocia. Existen razones económicas, políticas y legales para ello. En la lógica de Lavagna el único argumento para dar marcha atrás con esta medida sería (en el largo plazo) si Economía obtiene las garantías de que con ello obtendría un ingreso masivo de bonistas, principalmente de Italia, el país más hostil a la operación. "Pero ello implicaría un pronunciamiento político oficial de Italia, cuestión que hoy luce imposible", explicó una fuente oficial.
No obstante ello, Lavagna sabe que el tiempo le juega en contra, ya que sin un acuerdo con el FMI a fines de julio ya no habría fondos para hacer frente a los próximos vencimientos. Aunque no mostrará las cartas todavía, el ministro aspira a un acuerdo de dos años con roll-over automático de los vencimientos de capital hasta mediados de 2007. Para eso, le llevará dos "ofrendas" a Rato, como un gesto de acercamiento.
La primera es que está dispuesto a reconocer a los bonistas, al menos en los papeles como un "pasivo eventual", lo cual les da a estos casi u$s 20.000 millones un status legal que abre la puerta para un solución de fondo a este problema, aunque sea de acá a varios años. El segundo avance que presentará el ministro para seducir al FMI tiene que ver con las privatizadas. Ayer llamó desde Alemania a los legisladores de la comisión bicameral parlamentaria de seguimiento de las privatizaciones para pedir explícitamente que aceleren el dictamen favorable al acuerdo firmado entre la empresa de energía Edelap y el Gobierno. |