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Por
Diego Cabot - El Gobierno prepara un nuevo esquema para las rutas con peaje que
trae una novedad. El proyecto prevé la eliminación de la mitad de las cabinas
que hoy cobran el paso de cada vehículo. Pero a no entusiasmarse demasiado: la
medida se aplicará hasta que se terminen las obras previstas en cada uno de los
corredores.
De
las 50 cabinas existentes en las rutas nacionales, quedarán entre 24 y 26. Para
eliminar o dejar cada una se tomará el estado de la traza. Por caso, las que
estén en caminos de doble mano y sin mejoras que justifiquen el canon de
tránsito se eliminarán por un tiempo.
Según
confiaron fuentes oficiales que conocen el proyecto, esta situación se va a
mantener hasta que se termine la obra que, en todos los casos, contempla la
construcción de rutas seguras, autopistas o autovías. Recién entonces se
volverán a instalar las cabinas.
El
boceto se verá dentro de poco más de un mes, cuando se abra una sala para que
las empresas interesadas en revisar la propuesta de concesiones futuras puedan
hacer las consultas y entregar las consideraciones que necesiten. Cerrado
ese data room, se confeccionarán los pliegos de licitación. Los
cambios no se limitan a las cabinas. En en el país hay alrededor de 9000
kilómetros de rutas con peajes divididos en nueve concesionarios. Según los
planos preliminares, quedarán alrededor de 8000 cuando se hagan cargo las
nuevas empresas concesionarias.
Otra
de las modificaciones es que las obras se realizarán bajo el programa de
Participación Público Privada (PPP), un esquema que está previsto en una ley
que se aprobó el año pasado y que es una de las herramientas con las que el
Gobierno piensa construir infraestructura.
Los
consorcios que se presenten, seguramente, deberán estar integrados al menos por
una constructora y un banco que financie la inversión. Presentarán su propuesta
para realizar las obras en cada corredor a cambio de un pago.
Aquí
empieza la cuestión original del proyecto. A diferencia del esquema que armó el
kirchnerismo, donde el dinero lo ponía el fisco y la empresa concesionaria
explotaba la vía y mantenía las cuestiones básicas, como el señalamiento y el
corte del pasto en las banquinas, en el futuro proyecto el desembolso para la obra
lo realizará el privado.
El
repago se financiará por dos vías. Por un lado, el consorcio podrá cobrar los
peajes que le habilite el Estado. Por el otro, recibirá una compensación que
saldrá del Sisvial, un esquema de recaudación que se solventa con una tasa vial
que se paga con el precio de cada litro de gasoil que se vende en la Argentina.
Justamente,
el que ponga en su propuesta de PPP el número más bajo que requerirá del
Sisvial, se quedará con el tramo de ruta nacional por el tiempo que el Organismo
de Control de las Concesiones Viales (Occovi) determine.
Las
obras en cada uno de los corredores estarán delimitadas en el pliego. Lo seguro
es que toda la red de 8000 kilómetros concesionados se convertirá en
autopistas, autovías o rutas seguras, una traza más ancha que tiene un tercer
carril de sobrepaso para camiones y banquinas asfaltadas.
En
la Argentina existen 182.000 kilómetros de rutas, 40.200 de los cuales forman
parte de la red vial nacional. Según datos de Ministerio de Transporte, el 85%
de los vehículos circulan por sólo 6000 kilómetros, que se centralizan en las
provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Allí se concentrará la mayoría
de la inversión futura.
Pasado
el data room de septiembre, el Gobierno prevé llamar a
licitación antes de fin de año, para terminar el proceso de licitación en
abril, cuando vence el emparchado sistema actual. La Argentina tiene desde hace
años un sistema de cobro por cabinas en las rutas nacionales que es fuertemente
subsidiado y no tiene contratos a largo plazo. Las concesiones actuales, en
rigor, no son tales, sino un contrato de obra pública con obligación de
mantener la traza. La obra pública nunca se hizo y los peajes quedaron a la
deriva. El gobierno de Macri prorrogó dos veces el esquema por un año cada vez
y espera desarmar esta estructura precaria en abril próximo.
Hay
una cuestión más: los empleados de las cabinas de peaje. Allí se vendrá una
fuerte capacitación para que los que dejen de estar en la cabina pasen a
prestar otros servicios en el nuevo servicio vial.
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