|
Por José Del Rio - Desde hace 14 años el lugar es
el mismo. Sin embargo, el clima que se vivió ayer en el Hotel Alvear fue
inédito. "Compartimos la edición más grande desde que lanzamos el Consejo
de las Amé ricas en la Argentina. No sólo por la cantidad de asistentes, sino
también por el optimismo reinante", resumió Jorge Di Fiori, presidente de
la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).
El seminario "Argentina: perspectivas económicas
y políticas", organizado junto al Council of Americas, fue el primer gran
evento empresario del segundo semestre y fue testigo de los nuevos vientos post
PASO. Por los pasillos todos celebraban el triunfo electoral de Cambiemos y
minimizaban el resultado de Cristina Kirchner en la provincia. "Es sólo
una anécdota. Lo importante es lo que ocurrió a nivel nacional",
coincidían los hombres y mujeres más influyentes del establishment local.
Susan Segal, presidenta y CEO del foro de
empresarios norteamericanos con intereses en la región, fue más allá:
"Desde que el presidente Macri y su equipo formaron gobierno, la Argentina
se ha convertido en un ejemplo de cómo las políticas consistentes pueden
beneficiar a un país". La baja en los precios y la mejora en el consumo
fue otra de las razones de consenso. Tanto desde la cámara que representa a los
supermercados, como la de la asociación de bancos y la de electrodomésticos,
afirmaron que empiezan a concretarse decisiones de compra que antes de las
primarias habían sido postergadas y que el ritmo de crecimiento de los precios
se aminora.
El debate sobre shock o gradualismo terminó. No
sólo en el Gobierno sino también entre los empresarios, que lo asocian ahora
con una acertada decisión de gobernabilidad. "Evidentemente el resultado
de las elecciones da un crecimiento del Gobierno extraordinario. Quiere decir
que en los dos últimos años han trabajado muy bien. Algunos dicen demasiado
rápido, otros, demasiado despacio. No me sorprendió", dijo Cristiano Rattazzi,
presidente de FCA.
Las nuevas generaciones -Sebastián Bagó (h),
Ludovico Rocca (hijo de Agostino y directivo de Techint) y Hugo Eurnekian
(sobrino de Eduardo y a cargo del negocio energético de Corporación América)-
también dijeron presente. A esa altura, algunos de los 1100 asistentes miraban
de reojo a los que irónicamente denominaban como conversos. Es decir, a
aquellos directivos que ahora viraron al amarillo pero que supieron izar otras
banderas cuando las encuestas no acompañaban al oficialismo. "Yo creí en
el proyecto desde la primera hora", se le escuchó decir a un dirigente
industrial. A lo que otro respondió: "De la primera hora en la que se
conocieron los resultados de las urnas". Ambos rieron cómplices.
"La Argentina avanza hacia una normalización
de su economía y de su vida republicana. Pero no se trata sólo de normalizar,
sino también de transformar", afirmó Di Fiori.
Atrás quedaron los power point eternos
de la ex ministra de Industria, Débora Giorgi, donde les explicaba a los
empresarios que estaban viviendo "el proceso de industrialización más
fuerte desde que se tenga memoria". "Teníamos que tolerar en silencio
todo ese mundo de fantasías, porque si no venían las represalias", se
sinceró el presidente de una multinacional tecnológica.
O las anécdotas de aquellos cierres interminables
del entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, que mientras daba cátedra de
macroeconomía excedía ampliamente el tiempo disponible para su participación.
"La economía es como un avión que despega, el
punto más crítico en un vuelo. Si crece, el modelo cierra. Si no crece, como
nos estamos endeudando parcialmente, uno tiene que bajar el déficit para que el
endeudamiento vaya convergiendo a un nivel apropiado del producto bruto; si no,
te pasa lo de la década del '90", graficó Eduardo Costantini, creador de
Nordelta y presidente de Consultatio.
La agenda que piden los empresarios está en línea
con la que presentaron algunos de los principales ministros, como Nicolás
Dujovne, titular de Hacienda, que confirmó que enviará la reforma tributaria al
Congreso antes de fin de año. La apuesta fue clara: el Gobierno relanzó su
modelo económico. Ahora con un discurso más cohesionado que en los inicios y
con una apuesta clara para los próximos meses: atraer, con un escenario previsible,
más inversiones a la economía real.
"Trabajando con gente idónea en el Gobierno y
dándole velocidad y respuesta a los desafíos, no nos preocupa nada de lo que
viene. A la agroindustria, a los productores, como en otros sectores, no hay
que explicarles las cosas, dándoles las condiciones rápidamente saben lo que
tienen que hacer", se entusiasmó Luis Miguel Etchevehere, presidente de la
Sociedad Rural Argentina.
"Después de octubre se puede priorizar la
agenda con una reforma laboral que te permita insertarte mejor en el mundo y
una reforma tributaria que genere más competitividad. Esto es una maratón, no
una carrera de 100 metros", graficó Gabriel Martino, del HSBC. El
empresario Santiago Soldati se mostró exultante. "Nunca vi tanta gente. El
país piensa en ser parte del mundo. Se ha abierto al exterior con visión global
y eso ya es una realidad", destacó orgulloso. Al salir del hotel todos se
encontraron con un inusual vallado, que está en línea con el futuro inmediato.
El Gobierno se prepara para lo que será su gran prueba global: la cumbre
presidencial del G-20 de 2018, que traerá a Buenos Aires a más de 20 líderes de
potencias y países emergentes.
|