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Por Francisco Jueguen - Por la alteración del orden
establecido hasta hace semanas, la imagen fue elocuente. Cerca del mediodía, un
centenar de personas protestaba contra las políticas económicas oficiales tras
las vallas que cortaban la avenida Alvear. A sólo metros, engrosando el Consejo
de las Américas en un hotel de lujo, 1000 empresarios eran presos de un
optimismo tan explícito como desafiante.
La metáfora futbolística ayuda a entender la
dialéctica criolla. Específicamente, el concepto de la "cancha
inclinada" valía ayer para explicar dos dimensiones paralelas. Por un
lado, la política. Luego de las PASO, y tras las señales de poder que Mauricio
Macri envió a la Justicia y a la CGT, los empresarios viven un auge de sus
expectativas. Sienten una voz que canaliza más fielmente sus reclamos; la
cancha se inclina a su favor. Pero esta sensación coloreó también la dimensión
económica. Para sumarse a la competencia global de manera inteligente, el
Gobierno ratificó que a fin de año enviará al Congreso una reforma tributaria
gradual. Hubo palmas.
Pese a la falta de sus figuras, el Presidente y la
gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, la asistencia desbordó el hotel
Alvear. Tanto que debieron achicar el área de prensa para sumar sillas para
asistentes que pagaban hasta 250 dólares. Incluso, dos ministros habían pegado
un faltazo: el canciller Jorge Faurie -que cenó anteanoche con los anfitriones-
viajó a abrir una dependencia en Singapur; Luis "Toto" Caputo,
ministro de Finanzas, acusó una fuerte gripe. Marcos Peña, Nicolás Dujovne,
Juan José Aranguren y Francisco Cabrera acapararon la atención empresaria.
"Está bien. Por primera vez en mucho tiempo,
alguien les marca la cancha. Hay entusiasmo empresario", dijo Jorge Di
Fiori, anfitrión y presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), antes
del comienzo del encuentro. "¿Hay mejores expectativas económicas tras las
PASO?", preguntó LA NACION. "Las recientes elecciones primarias
mostraron que una mayoría de los argentinos confía en estos avances y está más
comprometida con el porvenir que con el pasado, con el progreso sostenido que
con la ventaja prebendaria. Confío en que los comicios de octubre ratificarán
ese rumbo", afirmó Di Fiori ya en la apertura del encuentro.
"Están yendo por el camino correcto y están
dando buenos indicios al mundo", comentó Cristiano Rattazzi. "Las
PASO son una buena encuesta, a los sindicalistas les marca la cancha y lo de
Freiler [por el camarista destituido] fue viveza criolla. Nadie los quiere a
los sindicalistas. Es fácil pegarles", bromeó el presidente de FCA.
"Sí, las expectativas son mejores", confió a la pasada el empresario
Santiago Soldati, lobbista y amigo de colegio de Juan Carlos I de España.
"La Argentina se ha vuelto un ejemplo de políticas consistentes. Hay mayor
crecimiento y menor inflación", afirmó en su intervención Susan Segal,
presidenta del Consejo de las Américas. "Hoy hay un gobierno comprometido en
atraer inversiones de calidad", agregó. Sin embargo, Segal pidió
paciencia. "Las decisiones de inversión estratégica toman tiempo.
Paciencia. Las inversiones están llegando y van a llegar muchas más",
sentenció, optimista.
"Las PASO generaron más confianza y aceleran
los procesos de inversión", respondió el jefe de Gabinete, Marcos Peña, a LA
NACION antes de entrar al salón. Un periodista marplatense le preguntó por
la decisión del gobierno de Donald Trump de dejar fuera del mercado
estadounidense el biodiésel argentino. El timing no pudo ser mejor; en ese
momento, Peña chocó palmas con Noah Mamet, ex embajador de Barack Obama en el
país. "Hay que trabajar hasta septiembre. Es una decisión administrativa.
No hay que poner las cosas en blanco o negro. Nosotros entramos limones",
agregó. Un rato más tarde, el ex embajador argentino en Estados Unidos Jorge
Argüello lo definiría evitando el lenguaje diplomático: "Nos han roto el
c...", graficó, sobre el mercado perdido por US$ 1200 millones anuales.
El momento estelar fue para el "doctor
Dujovne", como presentaron al ministro de Hacienda. "Antes de fin de
año vamos a enviar la reforma tributaria al Congreso", confirmó.
"Vamos a ir a un esquema gradual de reducción y eliminación de impuestos.
Las empresas van a poder agregar eso a sus flujos futuros a cinco años",
cerró Dujovne.
Ya cerca de la puerta de salida, apurado, el
ministro de Energía, Juan José Aranguren, dio otra alegría, a dos puntas. Luego
de las elecciones, en noviembre o diciembre, habrá revisión tarifaria; una
señal de precios para impulsar inversiones. Pero prometió -a los consumidores-
que dolerá menos en los bolsillos. Salió rápido. "Nos avisan que viene una
manifestación", explicó un funcionario, pese a que el hotel Alvear todavía
continuaba blindado por los expectantes empresarios.
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