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Por
Javier Blanco - El Banco Central (BCRA) le está comprando al Tesoro nacional
US$ 500 millones por semana, provenientes de distintas colocaciones de deuda.
Lo hizo en cada comienzo de semana del mes en curso, con lo que parece haber
adoptado una regla al respecto, y ya lleva adquiridos US$ 1500 millones en el
mes. Así recuperó, por esta vía, el 82% de las reservas que utilizó en
intervenciones sobre la plaza cambiaria al cabo del último mes para que la
corrida preelectoral contra el peso no disparara la cotización del dólar por
encima de los 18 pesos.
Las
compras fueron cursadas los lunes 7 y 14 y el martes 22 (dado que el lunes 21
fue feriado), según se puede observar en el informe monetario de la entidad. La
contracara de estas operaciones es la inyección de 26.323 millones de pesos al
mercado, una fuente de expansión que se reactiva paradójicamente cuando el BCRA
más intensifica sus esfuerzos por esterilizar dinero circulante para quitar
empuje a la inflación y a un posible rebrote dolarizador. También intenta así
comenzar a alargar los plazos del enorme pasivo asumido en Lebac, una deuda
peligrosamente sesgada hacia el cortoplacismo.
El
objetivo básico del BCRA con estas operaciones es tratar de engrosar su activo
para tratar de mantenerlo lo más alineado posible con su pasivo. De allí que no
es casual que las compras al Tesoro se hayan reactivado desde julio (cuando
adquirió US$ 1000 millones en dos operaciones de US$ 500 millones cada una,
como las que volvió a realizar este mes), tras haberse discontinuado desde
abril, y tampoco que se hayan incrementado en agosto.
"Lo
que ocurre es que desde principios de año el BCRA aumentó su pasivo no
monetario en $ 343.459 millones (algo más de US$ 20.000 millones al tipo de
cambio actual), mientras que sus reservas internacionales brutas sólo
aumentaron en US$ 8697 millones", observó la consultora ACM en un informe.
En
este sentido, para la entidad que conduce Federico Sturzenegger es bueno que
-tras las PASO- haya reverdecido el apetito inversor por el riesgo argentino.
De hecho, el viernes pasado las reservas internacionales del organismo
recibieron un aporte superior a los US$ 1100 millones, en buena medida proveniente
del ingreso de dólares del exterior para comprar el Bono 2020 en pesos, que
paga la tasa de política monetaria (26,25%), aprovechando la posibilidad
vigente desde hace meses de suscribirlo sin hacer antes el pase de monedas. En
el mercado estiman que más del 55% de la suscripción del título se realizó con
divisas provenientes del exterior, lo que confirma un renacido apetito de los
inversores extranjeros por los títulos en pesos.
El
BCRA esta forzado en buena medida a mantener un elevado nivel de reservas para
disipar los temores que existen sobre el alto volumen que alcanzó la deuda
asumida mediante la emisión constante de sus Letras (Lebac). Se trata de un
pasivo que supera los $ 950.000 millones (algo más de US$ 55.000 millones al
cambio actual), de estructura cortoplacista (el 85% vence en 3 meses), que no
sólo supera la tenencia de reservas del ente, sino también la base monetaria
(ubicada en $ 870.700 millones).
La
entidad comenzó a operar en las últimas semanas para corregir y tender a
alargar la estructura de ese pasivo, para lo que normalizó la curva de
rendimiento de estos títulos, que ahora pagan en el mercado a corto plazo (a
menos de 60 días) un punto menos de tasa que las que superan los 120 días. Por
esta vía retiró de circulación más de 60.000 millones de pesos en los últimos
días, que no vuelven al mercado antes del comienzo del nuevo año. Pero le resta
recorrer un largo camino al respecto.
Mientras
tanto, y para que este proceso sea sostenible, necesita mantener un buen nivel
bruto de reservas y mejorar a la vez sus tenencias netas (se estima que sólo
US$ 15.000 millones de los US$ 49.000 millones actuales, ya que el resto
corresponde a préstamos de bancos y organismos, encajes de depósitos privados y
al swap pactado con China), ya que -así medidas- representan
menos del 10% del PBI, cuando ese ratio en otros países de la región va del 15%
(Chile) al 30% Perú. De allí que, en abril, Sturzenegger proclamó el deseable
objetivo de encarar un nuevo proceso de acumulación de reservas que, imagina,
podría ayudar a que la economía transite mejor el camino hacia una calificación
deudora como de calidad.
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