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Por Carlos Burgueño - El Gobierno quiere que
comience en 2018 un único capítulo de la reforma
tributaria que, de aprobarse en el Congreso, comenzaría a regir en 2019. Se
trata del mecanismo que tiene en mente el Ministerio de Hacienda para
reemplazar el mecanismo de ajuste por inflación. Este sistema de revalúo de
activos según el alza de los precios y la depreciación de los bienes está
suspendido por ley desde 1992 con la aplicación de la ley de convertibilidad y
los sectores privados presionan desde la salida del "uno a uno" para
que los diferentes Ejecutivos lo vuelvan a aprobar. La idea del Gobierno es que
en el texto del Presupuesto para 2018 que el Gobierno presentará en sociedad en
septiembre, se incluya una nueva fórmula, basada en un "revalúo
optativo" de determinados bienes de empresas afectados por la inflación.
La aplicación del nuevo esquema impactaría entre el 5% y 10% del valor del bien
y debería aplicar los reclamos de los privados. Al menos hasta que se discuta
un cambio de fondo en la nueva ley de reforma tributaria que se aplicaría desde
2019, las empresas tendrían un primer (y quizá único) alivio al aumento de los
valores de sus activos por el alza de los precios y no por la mejora en las
rentabilidades de sus empresas.
Por otro lado, una eventual inclusión del ajuste por inflación, liso y llano,
sólo se analizaría para ser sumado al proyecto final, ya que la estrategia
oficial para la macroeconomía en general; incluye la convicción de que el alza
de los precios ya estará controlada y no afectaría la recaudación. El Gobierno
espera que para el próximo año el alza de los precios sea de aproximadamente
10% y de un dígito en 2019.
En otras palabras, el decreto 664 del Poder Ejecutivo, publicado en el Boletín
Oficial el 25 de marzo de 2003 vigente desde abril de ese año, seguirá
prohibido hasta la próxima reforma impositiva o, en su defecto, hasta que no
haya inflación y su aceptación o rechazo ya no traiga polémicas. La decisión
oficial sobre la actitud a tomar en la aceptación, o no del ajuste por
inflación, fue decidida por el Ejecutivo, luego de evaluar las consecuencias
que podría tener en la recaudación la aceptación del esquema, vigente hasta
comienzos de la década del 90 y prohibido por la ley de convertibilidad al
considerarselo "indexatorio" y de por sí inflacionario. Habría sido
Carlos Tachi, recordado secretario de Ingresos Públicos de la gestión de
Domingo Cavallo, que había recomendado su prohibición al enviarse al Congreso
la ley que reglamentaría el "uno a uno". No hubo discusiones en la
medida hasta que en enero de 2002 el Gobierno de Eduardo Duhalde resolvió salir
de la convertibilidad, aplicar una feroz devaluación manteniendo la prohibición
del ajuste en la ley de salida del esquema cambiario vigente durante los 90.
Luego, durante todo 2003, hubo presiones para que se aplique el ajuste, a
partir de la inflación del 41% registrada en 2002, sin que los reclamos hayan
sido tenidos en cuenta. La decisión había sido tomada por el entonces
secretario de Hacienda, Jorge Sarghini, y Alberto Abad durante su primera
gestión en la AFIP, manteniéndose hasta hoy y pese a la presión de muchas
grandes empresas del país con gran cantidad de activos revaluados.
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