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Por
Javier Blanco - Los bancos tendrán 90 días para dar de baja definitivamente las
cajas de ahorro abiertas en tiempos del cepo cambiario para que los que
recibían autorización oficial para comprar dólares, y procedían a adquirirlos
sin pagar el recargo impositivo que habilitaba a disponer de los billetes en lo
inmediato, dejaran depositado ese dinero por un año.
Se
trata de las cajas de ahorro específicamente creadas para ese atesoramiento por
la circular A 5526 del BCRA, que complementaba las "condiciones de acceso
al mercado local de cambios de personas físicas para la formación de activos
externos". En ellas, hasta fin de julio, se mantenían depositados unos 54
millones de dólares. Ese dinero, ahora, los bancos tendrán que transferirlo a
otras cuentas en dólares de esos clientes antes de proceder a darlas de baja
definitivamente.
Pero
en el caso de que el cliente no tenga otra cuenta en dólares a su nombre en esa
entidad, "ésta deberá comunicarle -dentro de los 30 días corridos- que
cumplido el plazo de 90 días corridos procederá, de expresar el cliente su
conformidad, a abrirle una caja de ahorros en esa moneda (informando su costo
de mantenimiento) y a transferirle los fondos" o que contará con ese plazo
para hacer un retiro por caja.
Y
en los casos en que la entidad no obtenga la mencionada conformidad del cliente
y que éste -además- no se hubiera presentado a retirarlos, "el saldo
deberá ser transferido a saldos inmovilizados", estipula la norma.
Varias
motivaciones
La
obligación de avanzar hacia el cierre de estas cuentas quedó establecida en la
comunicación A6305 que publicó el último viernes el BCRA. Desde ese día corren
los plazos antes mencionados.
La
medida procura un ordenamiento de un sistema "inflado". Desde fines
de 2014 hasta marzo de este año (último dato oficial) la cantidad total de
cajas de ahorro en el sistema creció de 33,8 a 46,1 millones (36,5%). Se estima
que unas 15.000 cuentas se habían creado para descargar dólares comprados en
tiempos del cepo.
"Los
bancos suelen ser renuentes a cerrar cuentas, en muchos casos para mantener
«maquillada» su participación de mercado", explican desde el ente rector.
De allí que la depuración se haya planteado como obligatoria.
Otro
objetivo de la norma es que no se desperdicien recursos.
El
presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, reconoció ayer que por las tasas
atractivas a las que se ofrece el crédito bancario local en dólares y la
ampliación de los usos posibles que el ente regulador dio al sistema bancario,
éste vio reducir su liquidez en esa moneda fuerte en los últimos meses.
"De los 7500 millones de dólares ociosos que había a principios de año
quedan unos 1500 millones hoy", detalló ayer al exponer en un evento de la
Asociación Empresaria Argentina (AEA).
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