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Por
Florencia Donovan - El del ministro de Finanzas, Luis Caputo, no fue un mensaje
de números ni de datos. Ante un centenar de empresarios y ejecutivos de
multinacionales convocados por la Asociación Empresaria Argentina (AEA), el
hombre a cargo de la estrategia financiera del país y responsable de uno de los
mayores logros del Gobierno, como fue la reestructuración de la deuda en
default, buscó inspirar a inversores a apostar por el país. Y, sobre todo,
erradicar la gran duda que sobrevuela en prácticamente todas las conversaciones
privadas: si el cambio que propone el actual gobierno podrá o no mantenerse.
"Me
sumé a este proyecto porque quería hacer algo por mi país y porque tenía la
sospecha de que podíamos estar ante un cambio histórico. Hoy tengo la
convicción absoluta de que estamos frente a un cambio histórico; no tengo dudas
de que la Argentina va a ser la estrella de la región por las próximas
décadas", comenzó Caputo, ante un salón lleno.
"Cuando
hablo con amigos -admitió-, veo que sigue el escepticismo; eso lo disputo fuertemente.
Dicen: «Ésta ya la vimos». Pero yo les digo: «Ésta no la vimos». Nunca hubo
tanta gente dentro y fuera del Gobierno comprometida por hacer un país mejor.
Nunca hubo dentro del Gobierno tanta gente honesta, cuyo único objetivo sea
tener un país mejor. Nunca hubo tanta gente fuera: desde fiscales hasta ustedes
invirtiendo. Estamos en las antípodas de lo que ha sido la historia".
El
respaldo del mundo financiero es, desde el año pasado, evidente. Pero, pese al
excelente resultado que obtuvo el Gobierno en las elecciones primarias, el voto
de confianza de los hombres de negocios todavía es tímido. La ola de
inversiones que, confió el macrismo, podía llegar a conseguir en el comienzo de
su gestión todavía se muestra mansa. La realidad es que hay más anuncios que
desembolsos concretos.
Caputo
buscó precisamente hablarles a todos ellos, ya no con retos, sino
transmitiéndoles un mensaje de confianza. E hizo referencia al reclamo de
justicia y de penalización de la corrupción que existe en la sociedad.
"Vinimos de 70 años de una degradación política, de la Justicia, de
nuestros valores. La corrupción de los últimos 10 años no aparece de casualidad
ni de un día para el otro, es la consecuencia de esos 70 años", dijo el
ministro, quien aseguró que "la Justicia debe encargarse de terminar con
esa impunidad. De nuestro lado está claro que la Argentina del desfalco se
terminó. Sin duda estamos yendo por el camino correcto", sentenció.
Alineado,
el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, pasó un mensaje durante
el encuentro para quienes sacaron rédito de la corrupción de la banca pública.
"Voy a ser muy firme para procesar a todos los funcionarios del banco que
cometan estos desatinos, pero también vamos a combatir a los privados que
paguen. En el Banco Nación no hace falta aceitar ningún proceso", ironizó.
Según confió luego en diálogo con LA NACION, el banco público acaba de
contratar una empresa para canalizar las denuncias de corrupción que surjan en
la entidad.
Caputo
también respondió a quienes piden que el Gobierno imprima mayor velocidad a los
cambios. Y aseguró a los empresarios que la velocidad a la que se llegue a la
meta dependerá de la colaboración de todos. "Todos acá somos actores
principales, no hay actores de reparto. La gente que nos vota son actores
principales; los inversores, porque son los que nos financian, y ustedes,
porque son los que invierten. Hay empresarios que nos han acompañado desde el
día uno, otros que se han acoplado con el correr del tiempo; otros, con el
correr de las PASO, pero la realidad es que los necesitamos a todos. Porque
cuantos más seamos, más rápido vamos a llegar", dijo.
Casi
como un líder espiritual ante un auditorio incrédulo, Caputo azuzó: "Es
una oportunidad que no podemos dejar pasar", concluyó.
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