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Por Carlos Burgueño
- La reforma impositiva que tiene en mente el gobierno y se conocerá en
sociedad después de las elecciones de octubre, tiene en la mira terminar con el
impuesto al cheque y, al menos en parte, con ingresos brutos. En el caso del
tributo a los "débitos y créditos bancarios", no dejará de existir
pero podrá ser tomado a cuenta de Ganancias o será devuelto por la
Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en el caso, como los
monotributistas, que no estén alcanzados por ese tributo o su pago exceda las
liquidaciones mensuales de esa persona o empresa. Para ingresos brutos el
gobierno tiene pensado un "Plan Canje": parte de lo que las
provincias perderán de recaudar por el posible fin del impuesto, será
retribuido por la nación con el cumplimiento liso y llano del fallo de la Corte
Suprema de Justicia que obliga a la Nación a aumentar en un 15% las
transferencias por coparticipación. En ambos casos los cambios serán graduales
y aplicados en diferentes etapas en cinco ejercicios fiscales que comenzarán en
enero de 2019 y terminarán en diciembre de 2013.
Terminar con la presión del impuesto al cheque fue una de las muchas promesas
de campaña de Mauricio Macri, que quiere tener el anuncio definido, en lo
posible, antes de las elecciones de octubre de este año y como adelanto de la
reforma impositiva que se viene. Como se trata de eliminar, de alguna manera,
el tributo más odiado y distorsivo del sistema tributario, se descarta que
algún que otro voto extra aportará. En términos de ingresos, no será fácil
encontrarle un reemplazo al dinero que el sector público obtiene cada mes por
este tributo. El año pasado, por esta vía, según anunció en enero pasado la
Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), se obtuvieron unos $131.669
millones con un aumento del 35% en forma interanual (más que el 27% anual de la
recaudación total), con un promedio mensual de 10.970 millones. Este año el
ritmo de crecimiento es aún mejor y superaría los 14.000 millones promedio por
mes. Se trata, después de IVA y Ganancias, de la principal fuente de
recaudación lo que lo hace difícil de eliminar. Además es coparticipado, lo que
lo convirtió en casi intocable. El tributo podría tomarse a cuenta de Ganancias
o Bienes Personales en el caso de los trabajadores autónomos; o en algún pago a
cuenta por parte de los monotributistas. Sería la alternativa que menos
costaría para el Gobierno, y que, en algunos casos, incluso ayudaría a
blanquear la economía
La historia del impuesto es conocida. Fue creado por Domingo Cavallo en agosto
de 2001 como rápida, fácil y diaria recaudación y como prenda a las presiones
del FMI para garantizar ingresos públicos y evitar el default. La idea en esos
tiempos era que su vigencia se extendiera no más allá de seis meses. O, como
máximo, un año. Sin embargo aún está con nosotros, casi 15 años y medio
después.
En el caso de Ingresos Brutos, la reforma pasaría por una adecuación paulatina
con la nueva ley de responsabilidad fiscal y el fallo de la Corte Suprema de
Justicia del año pasado del año pasado que le impone al gobierno un incremento
del 15% en el monto de coparticipación; y que deberá ser negociado, más que por
el ministro de hacienda Nicolás Dujovne, por el de Interior Rogelio Frigerio.
Este dinero comenzará a retribuirse a partir del cumplimiento del compromiso de
una reducción de los diferentes déficits provinciales.
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