ENTRE LAS OPCIONES FIGURA UN CANJE MÁS DURO QUE EL ORIGINAL En ese período hay fuertes vencimientos. Eso, sumado al estilo de Kirchner, hacen pensar al Tesoro que al final acordará con el FMI. El G-7 espera un gesto, no una oferta concreta. Aunque no lo admite en público, el grupo de los siete países más industrializados (G-7) cree que la Argentina ya no representa una amenaza financiera global y bastaría un gesto del país señalando que en algún momento tratará con los acreedores que quedaron fuera del canje, para allanar el camino de un acuerdo con el Fondo.
"Conociendo a Kirchner, creo que finalmente acordará con el FMI cerca del próximo vencimiento importante, recién en agosto" deslizó a El Cronista una fuente del gobierno de EE.UU. que sigue de cerca las negociaciones. En el trimeste que va de junio a agosto se acumula una sucesión de vencimientos y aumentará la presión para acordar. El gesto que esperan el FMI y el G-7 deberá figurar en la carta de intención del acuerdo y reconocer la existencia de la deuda en default, aunque sin mención de plazos.
Lo que el G-7 no acepta es que la estrategia argentina se limite a lo judicial, pues eso equivale a repudiar la deuda. Algunos países, y EE.UU. en particular, creen que una de las opciones más viables es "reabrir el canje, en condiciones más desventajosas para los acreedores", dijo la fuente. Los arreglos extrajudiciales son otra opción, complicada por la ley que prohíbe mejorar el canje o hacer arreglos extrajudiciales, aunque ayer trascendió que en Alemania Kirchner se habría comprometido a estudiar esa vía.
Además, según pudo averiguar el Cronista, desde el entorno más íntimo de Rodrigo Rato, el director del Fondo, especulan con que el gobierno de Kirchner finalmente aflojará y dará algún algún tratamiento a la deuda todavía en default. Pero no se descarta que el Gobierno argentino espere hasta que los precios de mercado de la deuda en default sigan depreciándose, lo que habilitaría al país a recomprarlos en el futuro, o bien lanzar una oferta mucho más conveniente para la Argentina, y con menor recupero para los bonistas que desconfiaron en la primera vuelta. De hecho, Rato soltó ayer en un almuerzo reservado con periodistas españoles parte de esta postura, y les dijo que la preocupación en el G7 es que la Argentina siente precedente logrando un acuerdo con el Fondo, sin darle tratamiento a semejante deuda, poco más de u$s 19.500 millones aún en default. De hecho, en un almuerzo reservado con periodistas españoles, Rato reveló algo de esta postura. El temor del G7, les dijo, es que la Argentina cree precedente si acuerda con el FMI ignorando una deuda en default de casi u$s 20.000 millones.
"No imagino dentro de la gestión Kirchner políticas atractivas para los inversores", dijo la fuente de Washington. EE.UU., siguió, "desea ayudar a la Argentina en la votación del directorio para el próximo acuerdo", como lo hizo desde 2002, si el país reconoce a los acreedores.
En perspectiva
¿Cómo se ve el tema de los holdouts en la lupa global? A contramano de ciertas expectativas, la fuente apuesta a que en el comunicado del G-7 no habrá un párrafo "invitando" a la Argentina a atender a los holdouts. "No creo que el G-7 se meta esta vez, hoy no es un asunto tan importante, ni una amenaza para la economía mundial", señaló. "Esencialmente, la Argentina salió del default", dijo la fuente, aunque esa no es aún la opinión de Italia, Japón e incluso Alemania. Pero EE.UU. suavizará posturas para llegar a un consenso.
Así las cosas, se vienen meses de ruido, pero en Washington esperan que haya acuerdo. Posiblemente en junio. No más allá de agosto. Seguramente antes de las elecciones de octubre. |