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El economista
Miguel Ángel Broda estimó ayer que la inflación bajará el año que viene al
15% y proyectó que la economía crecerá un 2,5%. En el Latam Economic Forum,
Broda sostuvo que la estrategia elegida por el Gobierno para bajar la inflación
"no está dando resultados" dado que la suba de precios no se ralentiza
desde octubre del año pasado.
Broda advirtió que "el modelo elegido o la implementación no están
teniendo éxito: hace doce meses tenemos la misma inflación core (núcleo)".
"Anualizada queda sólo en un punto menos que el promedio de los ocho años
del kirchnerismo", señaló. El economista resaltó que los Bancos Centrales
del mundo generan credibilidad en función de cómo la tasa esperada de la
inflación converge hacia las metas, lo que en la Argentina no se está dando
porque la expectativa ubica al índice en 22% a fin de año.
"La tasa de inflación esperada para diciembre hace tres trimestres que
sube de forma consecutiva", insistió Broda ante unos 300 empresarios que
lo escuchaban en un auditorio repleto en el lujoso hotel porteño. La inflación
sube a pesar de las tasas de interés reales del 9% y 10%, dijo y apuntó que el
Banco Central "optimista" pensó que la desaceleración inflacionaria
de agosto a diciembre le permitiría bajar la tasa de interés y esto no
ocurriría así.
Por su parte, el economista Miguel Bein destacó que en la Argentina, dado que
cada dos años hay elecciones, "la economía es la perspectiva de un año
electoral; juega al amparo de las necesidades políticas". "El plan
económico es hijo de la gobernabilidad", agregó. Pero advirtió que
"lo raro" de esta administración es que "las tarifas sí se
ajustan" en años electorales.
El Director del Estudio Bein apoyó "el mayor nivel de apertura al
mundo" de la Argentina, con un INDEC que funciona y con estadísticas
creíbles. "Hubo blanqueo, va a haber reforma tributaria y reforma laboral.
Están construyendo una buena macroeconomía. El tema es que están construyendo
en un terreno movedizo", remarcó el economista.
No obstante, consideró como dificultades "el déficit externo, el atraso
cambiario, el déficit de cuenta corriente y el déficit fiscal". "La
gran ventaja es que este Gobierno recibió un país desendeudado", agregó,
al considerar que "el terreno pantanoso por el que atraviesa la economía
argentina es el del gasto público".
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