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Por Jorge Herrera - El resultado de las PASO permitió recobrar cierta
estabilidad cambiaria y así el BCRA va "conduciendo" el tipo de
cambio nominal en torno a los $17,60. Pero además dio lugar a una recuperación
de las reservas internacionales perdidas durante la puja previa al 13 de
agosto. El stock de las reservas del BCRA al cierre de agosto ascendió a
u$s48.873 millones. Esto implica un aumento de u$s1.119 millones con respecto
al nivel que registraron el día posterior a las primarias legislativas y de
u$s657 millones frente al stock con que se llegó a dicha compulsa electoral. Lo
cierto es que el BCRA no sólo pudo recuperar las reservas utilizadas para
frenar el avance del dólar -que raudamente pasó de $17,10 a cotizar por encima
de los $18-, sino que incluso las pudo incrementar.
A las PASO el BCRA llegó con u$s48.216 millones, pero en el camino el mercado
transitó por el inesperado anuncio del titular del BCRA, Federico Sturzenegger,
que a mediados de abril avisó que saldría a comprar divisas para recomponer el
nivel de reservas acorde con el de la región, un nuevo capítulo de la crisis
política brasileña hasta la venta de reservas para contener la demanda de
divisas.
Cuando comenzó 2017, el BCRA recién en marzo realizó compras de divisas al
sector privado; fueron dos operaciones de u$s300 millones cada una el 15 y el
23. Luego, tras el anuncio de Sturzenegger comenzó a intervenir comprando en el
mercado a razón de u$s100 millones diarios. Fueron en total once intervenciones
(u$s1.100 millones). Pero inmediatamente surgió la crisis del caso JBS en
Brasil y el BCRA interrumpió las compras. Vale señalar que luego sólo hubo una
por u$s50 millones el 1 de junio, pero no tuvo relevancia porque se trató de
una compra para el Tesoro.
A partir de ahí el mercado entró en la vorágine preelectoral de las PASO. Fue
así que el BCRA se vio obligado a dejar de lado el discurso espartano de la
flotación cambiaria y comenzó a vender reservas en el mercado para atemperara
la suba del tipo de cambio nominal ante las presiones cruzadas del ala
política, económica e incluso de aquellos que venían, irónicamente,bregando por
el atraso cambiario. El BCRA el 28 de julio vendió u$s305 millones; luego el 3
de agosto, u$s42 millones. Pero no fue suficiente. Así entre el 7 y el 11 de
agosto se consumió nada menos que u$s1.490 millones más para que el dólar
"no hiciera olas". En total sacrificó u$s1.837 millones.
Ya pasó el cimbronazo. El BCRA logró recuperar lo perdido y encima ganar otro
tanto. La cúpula del BCRA siempre dijo que ya nadie hablaba de las reservas.
Sin embargo, ante el primer sofocón todos miran el stock que tiene el Central.
Incluso, se llegó a debatir la conveniencia de cancelar el swap de reservas con
China. Por suerte lo renovaron casi un mes antes de las PASO.
Pero en la recuperación de las reservas tiene mucho que ver el accionar del
Tesoro que sigue tomando deuda en dólares para cubrir el déficit fiscal. Y
estas divisas terminan en el BCRA. Porque para afrontar los compromisos en
pesos el Tesoro debe vender los dólares captados en los mercados y vendérselos
al BCRA para hacerse de pesos. En lo que va de 2017 ya le vendió más de
u$s7.700 millones, lo que implicó una expansión de la base monetaria de
$131.119 millones. Por ejemplo, en el período post-PASO el BCRA le compró al
Tesoro u$s1.100 millones (u$s500 millones el 14 y el 22 y otros u$s600 millones
el 28).
Esto obliga al BCRA a intensificar su política contractiva, en pos de su
objetivo inflacionario. De modo que es dable esperar que este esquema
continuará ya que el cierre de la brecha fiscal demandará varios años. Esto,
por un lado, garantiza que el BCRA tendrá un influjo de reservas vía el Tesoro.
Pero como la historia alecciona: nada es para siempre.
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