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El Gobierno dispuso ayer la emisión de deuda por hasta u$s5.000
millones, ampliando la colocación de los Bonar 2024 (lanzados originalmente en
abril de 2014), a una tasa del 8,75%. La medida forma parte del acuerdo por el
"repo" con bancos internacionales, que ayudó a que las reservas internacionales
finalizaran ayer por encima de los u$s50.000 millones (u$s51.292 millones). Los
títulos "se colocarán mediante operaciones de venta de títulos públicos y
se recomprarán" luego u$s1.800 millones, indicó la resolución del
Ministerio de Finanzas.
La cartera que dirige Luis Caputo ya había ampliado la emisión de este título
ya en dos oportunidades este año para cumplir con las necesidades de
financiamiento. El 30 de junio, el Gobierno amplió la emisión del bono en
u$s4.000 millones para activar el 25% de un primer tramo de un préstamo de
bancos internacionales por u$s1.500 millones. El 4 de agosto, previo a las
PASO, en tanto, dispuso extenderlo en u$s4.000 millones más y ordenó la
recompra de u$s2.700 millones a los bancos Nomura, Bilbao Vizcaya, Francés,
HSBC y Citibank. Para lo que resta del año, el ministerio buscará colocar
alrededor de u$s2.500 millones en moneda extranjera (euros, francos suizos,
etc.), pero no dólares, y u$s2.500 millones en títulos locales.
El Bonar 2024 original había sido lanzado en 2014 para compensar a Repsol por
la expropiación de YPF, que se encontraba en ese momento bajo la conducción de
Miguel Galuccio. La deuda comprometida para esta operación, organizada durante
la gestión de Axel Kicillof en el Ministerio de Economía de Cristina de
Kirchner, alcanzaba los u$s5.000 millones, los que se les transfirieron
automáticamente a los españoles, los que a su vez se lo colocaron al JP Morgan
con los que, evidentemente, tenían un acuerdo previo y secreto. Luego, el banco
norteamericano fue colocando esa deuda en el mercado internacional. Con el
tiempo, la operación terminó siendo la única que, aunque involuntariamente el
kirchnerismo pudo colocar en el exteiror. En su momento, los españoles se
desprendieron rápidamente de una porción sustancial de la emisión y le vendió
el paquete por u$s 2.800 millones al banco de inversión JPMorgan. El título se
convirtió así en uno de los papeles estrellas del mercado local, ofreciendo una
tasa en torno al 11%, con una duración mayor al Boden 2015 y al Bonar 2017, que
venció a mediados de este año.
Repsol recibió, además de estos bonos, unos u$s 500 millones en Bonar X, u$s
317,4 millones en Boden 2015 y u$s 1.250 millones en Discount 2033, en todos
los casos, ampliaciones de series existentes en su momento. En 2014, la empresa
española estimó que el valor nominal de todos los bonos argentinos había
ascendido a u$s 5.317 millones. Según el acuerdo firmado en 2014, Repsol
debería conseguir u$s 4.670 millones por la venta de los títulos, o si no,
debería recibir títulos adicionales hasta completar la cifra. Por la venta de
los activos, la compañía recibió u$s 4.810 millones más u$s 59,3 millones en
intereses de deuda.
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