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Por Mario Falak - La
decisión de ayer del Comité de Defensa Comercial de la Unión Europea (UE) de
dar marcha atrás con los aranceles antidumping que había impuesto en 2013 al
biodiésel argentino reabre un mercado clave para ese producto, genera la
posibilidad de compensar en parte el cierre del de Estados Unidos y entusiasma
al Gobierno con un posible auge de un producto que es la principal apuesta a
ponerles valor agregado a las exportaciones del complejo sojero.
Ese organismo de la UE acató la decisión del año pasado de la Organización
Mundial del Comercio (OMC), que puso fin a un litigio de cuatro años al señalar
que las retenciones a las exportaciones de soja con constituyen un subsidio a
la producción del biodiésel. Lo que había argumentado Europa en 2013 era que
esa imposición abarataba la materia prima para producirlo, el mismo planteo que
hizo el mes pasado Estados Unidos al imponer aranceles compensatorios de entre
el 50% y el 64%.
Así, la UE renunció a los derechos antidumping del 24,6% que había aplicado, y
se espera que en las próximas dos semanas defina una reducción a un nivel del 4
al 8%, le dijo a Ámbito Financiero Horacio Reyser, secretario de Relaciones
Económicas Internacionales de la Cancillería, desde Bruselas, donde participa
de una ronda de reuniones comerciales entre ese bloque y el Mercosur.
A esas alícuotas, los productores nacionales deberán sumar otro 6,5%, que es el
arancel habitual que el bloque europeo fija para el producto.
La persistencia de los gravámenes de, se supone, el 4% al 8% no se sostiene en
teoría en el dictamen de la OMC, pero habida cuenta de los cuatro años que
demandó llegar al fallo, se prefiere no llevar la cuestión otra vez a ese foro.
Según Reyser, el Gobierno considera que esas alícuotas resultan aceptables en
términos de una reapertura de ese mercado y sabe, pragmático, que "ellos
podrían justificarlas de algún modo".
De hecho, los productores nacionales, que estaban en alerta tras el cierre del
mercado estadounidense, ya planifican los embarques a Europa para el biodiésel
que ya está a la espera en los depósitos fiscales. La necesidad es grande: del
sector dependen 2.000 empleos en forma directa y 6.000 más de manera indirecta,
con un peso del 80% en la provincia de Santa Fe.
La Argentina era el principal proveedor del producto a la UE hasta 2013, con
exportaciones por unos u$s1.500 millones de dólares, casi un 90% del total. El
castigo aplicado ese año encontró una compensación en Estados Unidos, país al
que se llegó a exportar prácticamente lo mismo, unos u$s1.240 millones el año
pasado, pero que se cerró súbitamente.
Con todo, los cuatro años que pasaron y la carga arancelaria que deberán
afrontar los productores nacionales no permite pensar en que las exportaciones
a la UE recuperen los valores de entonces. "Ese mercado fue
tradicionalmente el más grande para nuestro país y puede volver a serlo por las
políticas de corte de biodiésel que aplican muchos de sus países. El potencial
está, pero hoy no contamos con el sistema de preferencias que teníamos en
2013", explicó Reyser. "En función de las charlas que tuvimos con el
sector privado, consideramos que ese mercado se va a reabrir, pero el volumen
de las exportaciones va a depender de la competencia. Es muy prematuro hacer
pronósticos", agregó con cautela.
En lo que respecta al conflicto con Estados Unidos, el secretario de Relaciones
Económicas Internacionales explicó en diálogo con este diario que "hubo
una reunión esta semana con gente del Departamento de Comercio, de la que
surgió la posibilidad de que evalúen un acuerdo de suspensión (de la
investigación por dumping). Si hay éxito, lo que no es seguro, tenemos la
expectativa de destrabar la cuestión en los próximos sesenta días".
Claro que esa no será una decisión libre de las autoridades comerciales del
Gobierno de Donald Trump, ya que el lobby del sector privado de ese país jugará
fuerte.
Así, aunque no hay garantías, el Gobierno se entusiasma con la posibilidad de
que el año termine con optimismo para un sector estratégico en la agregación de
valor al poroto de soja, con los dos mercados, el europeo y el estadounidense,
reabiertos.
"Es posible que estemos ante un escenario impensado cuando se conoció la
decisión de Estados Unidos. Ahora hay que comunicar y convencer de que el
complejo sojero argentino no está subsidiado y que su competitividad está fuera
de discusión", señaló Reyser.
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