DE LA POSICIÓN DURA DE REABRIR EL CANJE SE PASÓ A PEDIR EL RECONOCIMIENTO DE LOS ‘HOLDOUTS’, SIN FECHAS El trueque fue que la Argentina reconocerá la existencia de la deuda aún en default a cambio de que el Fondo no pida reabrir el canje ni ponga plazos sobre el trato a los ‘holdouts’. Luego de un fin de semana cargado de presión, ayer comenzó a despejarse el panorama para la relación de la Argentina con el FMI. Tras reunirse con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, el propio director del Fondo, Rodrigo Rato, reconoció explícitamente que el pais "está entrando en una etapa de normalidad" con el organismo y aclaró que desde el Fondo "no se reclama la reapertura del canje de la deuda".
Esa declaración fue posterior al documento del Comité Monetario y Financiero, aprobado por 24 representantes (los países del G-7, que tienen voto propio, y otros 17 que deben también tener en cuenta la opinión de los países con los que comparten la "silla"), en el que si bien se instó a la Argentina a formular una estrategia hacia el remanente de los acreedores (aquellos que no entraron al canje), no se fijó fecha ni compromiso explícito.
Rato consideró de "positivo" el acuerdo del Comité Monetario y Financiero, el cuerpo que establece y monitorea semestralmente las líneas políticas del Fondo. El punto seis del documento aprobado por ese Comité elogia la recuperación argentina y califica el canje de la deuda como "importante paso" para lograr crecimiento sostenido. La frase más importante para la Argentina, la que marca la moderación del discurso respecto de los planteos de algunos funcionarios europeos al inicio de esta reunión, señala la "necesidad de formular una estrategia a futuro, para resolver la mora pendiente". Esto es, el trato a los llamados holdouts. Esta frase fue clave para destrabar el conflicto del fin de semana, durante el cual alguno países ricos exhibieron posiciones duras y exigieron imperativamente por los holdouts, lo que motivó duras réplicas del presidente Néstor Kirchner, desde Alemania.
El último documento marca una posicion mucho más flexible que la de varios funcionarios y europeos (los más duros exigían lisa y llanamente reabrir el canje), y aun que las del G-7, donde operó el poder de los Estados Unidos para limitar el pedido de "una solución" para quienes no entraron.
Se trata de una versión en la que se menciona la necesidad de encontrar solución a los más de u$s 19.500 millones aún en default, pero en la que el tiempo pasa a ser una noción bastante diluída.
Esta formulación fue la antesala para formalizar las negociaciones con el Fondo y tiene una lectura optimista. Ahora el Gobierno no se siente presionado a arreglar el asunto de los holdouts como condición para negociar un acuerdo. Como devolución de gentilezas, el directorio del Fondo espera que el Gobierno de Kirchner reconozca, en la próxima Carta de Intención, la existencia de esa deuda.
El titular del Fondo cambió el tono de sus declaraciones tras reunirse con el ministro de Economia, Roberto Lavagna, ayer por la tarde. El encuentro, que se preveía de unos veinte minutos, duró de hecho una hora y media. El diálogo fue cordial, y hasta se sumo la número dos del organismo, Anne Krueger, y el representante permanente del Fondo en la Argentina, John Dodsworth.
En diálogo con periodistas argentinos, Lavagna se mostró satisfecho con los resultados de su gestion del fin de semana. ‘’Creo que resultamos convincentes", dijo, en referencia al cambio de humor del G-7, que tiene casi la mitad del poder de voto en el directorio del FMI.
Rato destacó la "unanimidad" del grupo y a la vez consideró que el Gobierno "debe definir" la estrategia para quienes no entraron al canje.
El ministro había llegado a Washington el viernes por la noche, para inmediatamente mantener una cena con sus más estrechos colaboradores, donde trazó la estrategia a seguir. El sabado, día del comunicado del G-7, eludió una invitación de Gordon Brown (ministro de Finanzas británico) a debatir en un almuerzo del Comite Monetario y Financiero, porque quería primero dejar sentada que la prioridad del pais es pagar la deuda normalizada y que el país no acepta tratos discriminatorios. El ministro optó por recibir a Singh y Dodsworth, y logró descomprimir el ambiente.
Recién esa noche, Lavagna se vio cara a cara con Brown, en la cena de gobernadores del Fondo Monetario. Para entonces, ya había acercado posiciones. |