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Por
Carlos Burgueño - El Gobierno espera, casi ordena, que no haya sorpresas en materia
económica en la
campaña electoral que comenzó ayer y cuyo proceso termina con las legislativas
del 22 de octubre. El macrismo no quiere alteraciones en los ánimos de los
votantes provocadas por cuestiones financieras y cambiarias como las que
ocurrieron antes de las PASO, cuando desde el 13 de junio comenzó a dispararse
la cotización del dólar. Y para esto, la megalicitación de las Lebac de cada
mes que se organizó para mañana (la penúltima antes de las elecciones); no debe
traer sorpresas y colaborar con la "pax electoral" que busca el
Gobierno para el próximo mes. En otras palabras, lo que se desliza es que los
movimientos de la operación de mañana sean lo suficientemente conservadores
como para que el statu quo actual se mantenga y colabore. Esto se traduciría en
un movimiento muy poco violento, casi simbólico, y la continuidad de los
niveles actuales en las tasas que ofrecerá el Banco Central. Éstas deberían
mantenerse o elevarse levemente. Lo único que podría esperarse es que se
persiga la continuidad de la búsqueda de la extensión de los plazos de
vencimientos, descomprimiendo las colocaciones más cortas. Esto ayudaría a
despejar de liquidez la coyuntura, y a descomprimir eventuales presiones
electoralmente sobre el dólar. Lo que se espera entonces entre los operadores
es un sostenimiento de los niveles generales, con cambios ascendentes para los
plazos más largos. El nivel actual convalidado por el BCRA es de 26,25%
anual.
La colocación que comandará la entidad que maneja Federico Sturzenegger implica
la renovación de unos $484.000 millones, equivalentes al 47% del stock. En el
norte del directorio del Central está la decisión de sostener la pauta de
inflación de 1% entre septiembre y diciembre de este año, para cerrar un alza
en los precios lo más cercana posible al 17% interanual hacia el último mes de
2017 (el Ministerio de Economía espera, ahora sí, que el incremento no supere
el 22% y se ubique por debajo del 21%). De reojo se mira la meta fijada para el
Presupuesto de 2018 de 15,7%, meta que para el Central es sensiblemente
inferior y llega al 12%. La última licitación de esta magnitud se había
celebrado el 15 de agosto pasado, con un Central que mantuvo las tasas de
plazos más cortos en el 26,5%, pero con una extensión para las operaciones más
largas. Fuentes del BCRA afirmaron a este diario que esperan "bastante
expansión" en las colocaciones. Desde el directorio del Central se asegura
que en el seguimiento diario del mercado secundario de las Lebac se negocio a
un nivel de tasas alto, lo cual indicaría que la percepción que se tiene de la
política monetaria de la entidad es de extrema dureza. Dentro del banco se
entiende la actitud del sistema financiero como de respeto a la rigidez con que
se maneja la entidad y una apuesta a la continuidad hasta que no se perciba una
segura relajación de la presión de los agregados monetarios. En otras palabras,
según la mirada del central, aún falta para que haya una reducción importante
en la presión inflacionaria que amerite una reducción en los intereses.
A diferencia de la situación pre-PASO, el diagnóstico actual es compartido por
los hombres de Sturzenegger como por el Ministerio de Hacienda de Nicolás
Dujovne. Se entiende que el sostenimiento de las tasas en los actuales niveles
conviene no sólo a la estabilidad de la política monetaria, sino que favorece a
que estén manejables las principales variables financieras. Para el "ala
política" la información también produce un guiño aprobatorio. Aún resuena
en la memoria reciente de las huestes macristas, el malhumor que generaron en
la provincia de Buenos Aires los días en los que el tipo de cambio crecía
superando semana a semana las barreras psicológicas de los 15, 16, 17 y 18
pesos del dólar. La propia gobernadora María Eugenia Vidal había dicho en algún
momento que si el dólar continuaba creciendo día a día generando incertidumbre
en la clase media "perdemos las elecciones".
Consecuencias
La tranquilidad tiene su contrapartida. El mercado financiero se prepara para
una nueva época de tasas altas y dólar bajo (al menos por debajo de los 19,3
pesos hasta fin de año), lo que permitiría una nueva etapa de "carry
trade". De hecho, los principales operadores ya no lo ocultan. El viernes
pasado circuló una comunicación de uno de éstos, que llamaba a sus clientes con
Lebac a una renovación y a sumarse a quienes aún estén afuera, bajo el mensaje
"la licitación de Lebac de la semana que viene puede ofrecer una
oportunidad para quienes buscan un punto de entrada para ampliar el 'carry
trade' del peso". Asegurando además que "los rendimientos actuales
son altos en términos reales, pero las indicaciones del titular del Banco
Central no dejan lugar a dudas: no se prevé que vayan a bajar en el corto
plazo". El operador sólo duda de una estrategia del BCRA: "En este contexto,
aun después de la reciente suba de rendimientos de las Lebac más largas, éstas
todavía no logran igualar el atractivo de la más corta".
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