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Por Mariano Martín
- Mesa. Uno de los últimos encuentros formales entre el Gobierno y la CGT. Hoy
reanudarán el diálogo el ministro de Trabajo y la cúpula de la central obrera
con el objetivo de avanzar hacia un blanqueo laboral en el corto plazo.
El
Gobierno y la CGT darán hoy el primer paso formal hacia la definición conjunta de un proyecto
de ley sobre blanqueo laboral. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, recibirá
esta tarde al triunvirato de líderes y a la mesa chica de la organización para
explorar entendimientos en ese aspecto y también sobre un posible relanzamiento
de las pasantías (o "prácticas formativas", como gustan llamarles los
funcionarios) y en eventuales acuerdos sectoriales como el de los petroleros
para Vaca Muerta. Será un nuevo paso luego de la reapertura del diálogo
bilateral tras la decisión de la central sindical de descartar un plan de
lucha.
En discusiones informales de los últimos días Triaca y los dirigentes gremiales
alcanzaron consensos en varios puntos del eventual blanqueo: el objetivo será
redondear una iniciativa que deberá incluir una amplia condonación de multas y
punitorios para los empleadores que tuviesen personal no registrado y un
reconocimiento por parte del Estado de parte de los años de aportes no
practicados por los trabajadores en situación de informalidad. Sobre esa base
surgirá un proyecto parlamentario para ser discutido por el Congreso después de
las elecciones de octubre y antes de fin de año con el necesario aval del
sindicalismo como guiño a los bloques del PJ.
Con esas coincidencias los negociadores de uno y otro sector acordaron avanzar
a partir de la reanudación del diálogo. Como paraguas se pactó que no se
hablará de una "reforma laboral" en el sentido integral del término
sino apenas de iniciativas puntuales sobre aspectos en los que exista consenso
para introducir modificaciones legislativas o normativas.
En ese sentido Carlos Acuña, uno de los triunviros de la CGT, dijo ayer que esa
organización "no va a permitirle al Gobierno" llevar adelante una
reforma laboral. En diálogo con radio El Mundo advirtió que de aplicarse una
reforma como la instrumentada en Brasil "se van a perder un millón de
puestos de trabajo". Durante el fin de semana, su colega del triunvirato
Héctor Daer indicó que sería "una locura" que el Ejecutivo planteara
avances sobre aspectos considerados intocables por la central, como la
negociación colectiva, la seguridad social (el esquema de obras sociales) y el
modelo sindical vigente.
Fueron avisos destinados a sus representados. Ni los sindicalistas ni el
Gobierno prevén un avance sobre los tópicos innegociables, al menos en el corto
plazo. El propio Triaca aclaró ayer que no se intentará modificación alguna sin
previo consenso con la CGT. De hecho, fue Acuña, el mismo que advirtió ayer al
Gobierno, el encargado de organizar el encuentro de hoy con el ministro de
Trabajo.
El acuerdo más avanzado es sobre el blanqueo laboral, una iniciativa que
figuraba al tope de las del equipo de Triaca desde el inicio de la gestión.
Como había anticipado este diario el año pasado, el secretario de Empleo, el
exTechint Miguel Ponte, elaboró los puntos centrales de la iniciativa que
contemplará, en lo central, un perdón prácticamente total a los empleadores por
los años de contratación irregular de personal.
Ayer en Trabajo y en CGT confirmaron esa decisión y dijeron que también están
avanzadas las conversaciones para la aplicación de fondos públicos para la
cobertura de una cantidad limitada de aportes no realizados por los
trabajadores informales que deberían ser registrados a partir del blanqueo. Una
de las opciones era que el Estado cubriera como reconocimiento el equivalente a
tres o cuatro años de aportes impagos por un monto simbólico igual al salario
mínimo, vital y móvil. Sobre esa línea se mantuvieron las conversaciones de la
central con Triaca y el vicejefe de Gabinete Mario Quintana. Los reparos a
subsanar parten, por ahora, de la línea más financiera del Gobierno encarnada
por los ministros Nicolás Dujovne y Luis Caputo, y por el presidente del Banco
Central, Federico Sturzenegger. Para convencerlos, el "ala política"
buscará hacer un proyecto de ley lo más restrictivo posible para evitar la
intrusión del kirchnerismo y la izquierda con eventuales retoques de mayor
costo fiscal.
Creen los funcionarios y los sindicalistas que, si el Gobierno acepta aplicar
un blanqueo bajo esos parámetros, habrá un efecto concreto de formalización de
trabajadores al garantizar que los empleadores no tendrán costo alguno.
Para la CGT es vital retomar el diálogo con el Ejecutivo y mostrar voluntad de
ceder en algunos puntos reformistas a cambio de sostener otros pilares más
sensibles, como la denominada integralidad de la negociación de convenios
colectivos (un acuerdo nacional con preeminencia sobre cualquier pacto local o
de empresa) y la ultraactividad, es decir el sostén de los acuerdos laborales
mientras no sean reemplazados por un nuevo entendimiento. El otro pilar es el
financiamiento de las obras sociales sindicales, que volvió a quedar sometido
al arbitrio político luego de que fuese eyectado del Gobierno el funcionario
que había propuesto la CGT para monitorear esa tarea.
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