NO HAY DRIVERS QUE PERMITAN REARMAR POSICIONES En las últimas semanas, los mercados globales operaron con fuertes bajas en sus índices. Las perspectivas se han vuelto inciertas. Pistas para entender lo que está sucediendo. Con bajas en las plazas accionarias de hasta 10% durante la última semana, parece claro que el humor de los mercados ha cambiado sensiblemente.
Las malas noticias que afectan los rendimientos de los activos financieros desarrollados y emergentes son muchos, y las perspectivas de datos alentadores que puedan impulsar una corriente de compras casi no existen. La mayoría de los analistas señala que no hay drivers que permitan rearmar posiciones.
Entre los factores que explican este cambio de escenario se encuentran los siguientes:
1 Commodities en baja: el efecto negativo de un menor crecimiento mundial afecta la positiva performance que mantenían los commodities. Tasas de crecimiento más bajas a las inicialmente proyectadas en países desarrollados, y la desaceleración de China, son factores que alertan sobre posibles bajas en los precios de commodities y utilidades corporativas.
2 Dólar revaluándose: a diferencia del 2004, este año el dólar parece estar dispuesto a resguardar su liderazgo frente al resto de las monedas del mundo. El pronóstico de tasas de crecimiento superiores en EE.UU. que en la Eurozona y Japón, favorece un dólar fuerte y el posicionamiento del inversor en esta divisa. En el mismo sentido, actúa el diferencial de tasas de interés que hoy existe entre EE.UU. y los países de la Eurozona. "El actual diferencial de rendimiento a corto impulsa la colocación en dólar en contraposición al euro, siempre que los agentes económicos continúen considerando al billete como reserva de valor", destacó Hernán Fardi, de Maxinver. De hecho, en el año el euro se devaluó más del 4,6%.
3 Tasas de EE.UU. en alza: los temores de una mayor inflación por la aceleración en el precio del petróleo y la evolución de la economía de EE.UU. podrían impulsar a la Fed a subir las tasas ya no de forma gradual, sino más abruptamente. La incertidumbre que genera esta posibilidad afecta al mercado, y en especial a los emergentes por el mayor riesgo que tiene invertir en la región. "El punto de inflexión en los mercados se dió a mediados de marzo, y no hubo marcha atrás. Aparecieron rezagos de inflación en EE.UU. y la Fed cambió su discurso dejando la puerta abierta a subas más agresivas", enfatizó Leandro Verrier, de Bull Markets.
4 Malos resultados corporativos: ganancias de empresas estadounidense por debajo de lo esperado por el mercado –entre otras, IBM y Apple– y fuertes rumores sobre una posible quiebra de General Motors (cayó más del 13% en cuatro ruedas), delinearon un escenario negativo. El fantasma de Enron sigue presente y la probabilidad de nuevos escándalos corporativos tienen en jaque al mercado. "Esto no sólo afecta a EE.UU., sino también a emergentes. Los activos de las región comparan su retorno con empresas americanas de baja calificación. De alguna forma compiten en término de riesgo y, si General Motors finalmente se cae, la deuda emergente se verá afectada", sostuvo Cristian Reos, de Allaria Ledesma.
5 Fligth to quality: este comportamiento, traducido al español como vuelo hacia activos de calidad, pegó fuerte en los activos emergentes en los últimos días. El inversor se aleja de los mayores riesgos que tiene invertir en la región y focaliza sus ahorros en instrumentos más seguros. Un fiel reflejo de este sentimiento se observa en la evolución de la tasa a 10 años de EE.UU. La tendencia de la tasa es al alza, pero la necesidad de cobertura del inversor llevó a una mayor demanda de bonos y su retorno cayó entre jueves y viernes más del 2,5%. Se ubica en el 4,24%, sólo 2 puntos arriba del nivel de principios de año.
El porqué de tal performance es clara, y se explica por los cuatro factores mencionados previamente. Cada uno de estos elementos aleja los flujos de capitales de los emergentes.
6 Factores locales: como si los riesgos externos fueran pocos, el inversor local debe contemplar, antes de tomar una posición en activos del país, una serie de factores locales. Desde la internas del justicialismo hasta la amenaza de una nueva crisis energética, hay un sin fin de variables que afectan el accionar del mercado. Entre ellos:
Acuerdo con el FMI: las presiones para lograr la reapertura del canje (aún queda en default el 24% de la deuda) se han profundizado. "Será importante cerrar un acuerdo con el FMI en el corto plazo o dar buenas señales en este sentido. Argentina no puede darse el lujo de estar sin el paraguas del Fondo", dijo Hernán Cámpora, de SBS.
Embargo de bonos: tampoco es buena señal el embargo que aún pesa sobre los títulos, ya que traba la emisión de los nuevos bonos surgidos del canje. Con suerte la resolución de la Corte de Apelación de EE.UU. recién se conocerá en la semana del 25 de abril, aunque en los últimos días existieron fuertes rumores que el fallo podría pasar a la Corte Suprema, lo que demoraría la decisión aún más.
Inflación en alza: los precios locales se han acelerado en el último tiempo, y se proyecta que comenzará a afectar las ganancias de las empresas. Una mayor inflación impulsaría subas de tasas (uno de los principales enemigos de la bolsa) sacrificando crecimiento, escenario perjudicial para el mercado. |