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Por Elizabeth Peger
- La CGT logró despejar de su horizonte de preocupación en el mediano plazo la
amenaza latente de una reforma laboral a la brasileña. Ese fue el compromiso
concreto que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, le transmitió a la
conducción de la central obrera durante el encuentro que compartieron ayer en
el piso 13 de la sede de la cartera laboral. Triaca, incluso, garantizó que
repetirá la promesa el jueves a las 14 cuando personalmente visite el edificio
cegetista de la calle Azopardo para reunirse con el pleno del consejo directivo
de la entidad.
Para el día después
de las elecciones del 22 de octubre, el Gobierno alimenta un objetivo más
modesto, aunque no por ello menos clave: un amplio blanqueo laboral que
favorezca la registración de un universo importante de trabajadores que hoy
cumple tareas en la informalidad. La apuesta oficial, por ahora en un formato
de borrador, pero que ya forma parte de la agenda de negociación con la CGT,
comprendería un mecanismo de condonación de deudas y multas por falta de
aportes a la seguridad social para aquellas compañías que blanqueen a su
personal no registrado.
En ese esquema, y
siempre en el marco de un acuerdo tripartito, el Estado ofrecería reconocer a
los trabajadores involucrados un período de aportes fuentes al tanto de las
conversaciones mencionaron un plazo máximo en torno a los 3 años, en tanto que
los gremios resignarían parte de las contribuciones obligatorias adeudadas a
las obras sociales sindicales. "Es algo todavía bastante prematuro, pero
se van logrando algunos consensos y somos concientes de que para que funcione
todos tendremos que ceder en algo", apuntó uno de los referentes de la CGT
que participó ayer del encuentro con Triaca.
Si bien aún resta
resolver los tiempos en que se sumará a la representación empresaria a la
discusión y el formato definitivo de la iniciativa (muy probablemente sea un
proyecto de ley), la intención del plan de blanqueo es que sea un esquema
amplio, que posibilite la adhesión de empresas de diverso tamaño y de
diferentes actividades. "Por supuesto que habrá más énfasis en las pymes y
los sectores económicos más sensibles, pero el objetivo es que no haya ninguna
discriminación", explicó otro sindicalista.
Durante el
encuentro, del que participaron los miembros del triunvirato cegetista, Héctor
Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y los dirigentes Andrés Rodríguez,
José Luis Lingeri, y Francisco Gutiérrez, Triaca también insistió con el
proyecto para instrumentar un programa de formación profesional, una especie de
pasantías, para favorecer el ingreso de jóvenes al mercado laboral. Sobre ese
punto, el reclamo sindical es que esa modalidad laboral se incorpore a los
respectivos convenios colectivos de actividad de manera de evitar, según
dijeron, "cualquier manoseo y prácticas de precarización".
Los otros dos temas
de la conversación se concentraron en el debate por la puesta en marcha de la
denominada Agencia de Evaluación y Tecnologia médica, reclamada desde hace
tiempo por las obras sociales sindicales, y la conformación de una comisión de
monitoreo permanente destinada a acelerar los plazos para la normalización de
los gremios intervenidos, como el caso del Somu y o sindicato de Seguridad
Privada.
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