El dólar perdió terreno frente al euro y el yen después de que el pesimismo empresarial y macroeconómicos, con menores expectativas de crecimiento de lo previsto, reflejen una amenaza para la demanda de activos denominados en dólares. El euro logró superar de este modo la cota de 1,30 dólares, lo que no lograba desde finales del pasado marzo. Si bien las previsiones de la OCDE y del Fondo Monetario Internacional (FMI) invitan al optimismo en cuanto a la primera economía del mundo se refiere, no se puede decir lo mismo del resto, lo que repercute en los temores sobre un posible descenso de la demanda de activos denominados en dólares. Además, las últimas cifras de compras de activos denominados en la divisa estadounidense por parte de inversores extranjeros tampoco invitan al optimismo, aunque superaron las expectativas de los expertos.
El dólar había experimentado un recorrido alcista durante la semana pasada, que llevó al billete verde a la zona de máximos de los dos últimos meses frente al euro y de los últimos cinco meses frente al yen. Entonces, las positivas previsiones macroeconómicas para EEUU a cargo de los principales organismo internacionales impulsaron al billete verde.
En cambio, después de conocer la repercusión que las recientes subidas de los precios del petróleo podría tener en los resultados de algunas grandes empresas de EE UU, algunos bancos de inversión como Bear Stearns han rebajado sus previsiones de crecimiento para la primera economía mundial, un factor que actuado en contra del billete verde.
Además, los inversores también ha optado por aprovechar la oportunidad para reducir posiciones en el dólar y tomar beneficios, después de que el billete verde haya logrado revalorizarse casi un 6% frente al euro desde que se inició el ejercicio.
Mientras, el yen también recuperó terreno frente al dólar, aunque de forma mucho más moderada. La incertidumbre en torno a la economía japonesa está lastrando el comportamiento de la divisa nipona, que algunas previsiones situaban por debajo de la cota de 100 unidades por dólar a mediados del presente año. Sin embargo, la prudencie se extiende en los mercados a la espera también de que se resuelvan las incertidumbres políticas, ya que algunos observadores ven en la cuerda floja al primer ministro, Junichiro Koizumi, cuyos índices de popularidad han bajado de forma pronunciada.