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Por Javier Blanco -
Mientras los argentinos se apuraban a comprar dólares, en medio de la última
corrida preelectoral, los extranjeros redoblaban su apuesta por las inversiones
en pesos. Los alentó la fuerte suba de tasas dispuesta por el Banco Central
(BCRA) para intentar frenar la corrida (y restarle combustible a la inflación)
aparentemente convencidos de que el salto local de la divisa era apenas
coyuntural.
El contraste lo
dejó a la vista el balance cambiario de agosto difundido ayer por el Banco
Central (BCRA) al mostrar que 1.075.020 argentinos (cifra récord desde el final
del cepo) se lanzaron básicamente en la primera parte de ese mes (antes de las
PASO) a comprar dólares, en un intento de preservar sus ahorros.
En paralelo, el
ingreso de capitales para sacar renta de las inversiones en pesos se disparó
62% interanual respecto del mes anterior, atrayendo US$ 1010 millones, monto
que en un 52% (US$ 520 millones) se cambió a pesos mayoritariamente para
suscribir Letras del Banco Central (Lebac), lo que provocó que agosto fuera
"el segundo mes con mayores ingresos por el concepto en la historia del
mercado", reconoció la entidad.
Para Juan Ignacio
Fernández, economista jefe de la consultora Oikos, la aparente paradoja
"no resulta tal cuando se toma en cuenta la naturaleza de ambos agentes.
El ahorrista se comporta de forma más procíclica; cuando el dólar sube compra
pensando que en el futuro la divisa podría hacerse menos accesible".
"En contraste -prosigue-, el inversor extranjero tiene mejor timingy
se posiciona en pesos en paralelo o inmediatamente luego de depreciaciones
significativas para llevarse unfull carry trade o ganancia de doble
vía: la jugosa tasa más la apreciación del peso frente al dólar".
Amílcar Collante,
de Cesur, recuerda que el mercado venía de enfrentar un desarme de carteras
locales en los meses previos, lo que hace más interesante "el vuelco en
las inversiones" de los no residentes. "Apenas entraron, la mayoría
pesificó mientras aún muchos argentinos preferían dolarizar pese a que subía el
premio de tasa por estar en pesos".
Luis Secco observa
que "la demanda de dólares durante julio y agosto es parte del ADN de los
argentinos que obliga a pasar elecciones con resultado incierto
dolarizados", algo favorecido por la expansión monetaria que convalidó
meses antes el BCRA. Y la reacción de los otros inversores responde a que
"ven mejor la película de un tipo de cambio con tendencia de fondo a apreciarse
por los dólares que el Tesoro deberá seguir cambiando a pesos para financiar su
déficit y las emisiones de deuda que restan".
El BCRA convalidó
en julio subas de 2 puntos promedio en las tasas de Lebac en operaciones de
mercado para desalentar el pase a dólares, antes de convencerse de la necesidad
de sacrificar reservas para frenar esa corrida. Luego las elevó algo más en
agosto. Así pasó a pagar por estas colocaciones "tasas que superan hasta
en 10 puntos la inflación esperada", observa el consultor Federico Muñoz.
Pero, para el economista Mario Brodersohn, no fue el ente monetario quien así
frenó la dolarización "sino el resultado de las PASO".
Los que compraron
dólares debieron absorber pérdidas de entre 3 y 5% en un mes y medio.
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