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La
Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos dejó sin cambios su tasa de interés
de referencia, aunque confirmó que aún espera un alza más de su tasa de interés
de referencia en este 2017, pese al débil escenario actual de inflación.
Las
nuevas previsiones entregadas tras dos días de reunión del banco central de los
Estados Unidos mostraron que 11 de los 16 funcionarios consideran “apropiado”
que la tasa de los fondos federales llegué a un rango entre 1,25 por ciento y 1,50%
a fin de año, un cuarto de punto porcentual sobre el nivel actual.
“El
mercado laboral siguió fortaleciéndose (...) la actividad económica ha
aumentado moderadamente en lo que va del año”, remarcó la Fed en su comunicado
de política monetaria, en el que agregó que el panorama económico es “en
general equilibrado”, pero que está monitorizando de cerca la inflación.
El
panorama de tasas para el próximo año se mantuvo en general sin cambios, con
expectativas de tres aumentos.
Como
se esperaba, la Fed remarcó que en octubre comenzará a reducir sus inversiones
en bonos del Tesoro y deuda respaldada por hipotecas, recortando en 10.000
millones de dólares cada mes el monto que reinvierte de los valores que vencen.
La
medida comenzará la reversión gradual de tres enormes programas de creación de
dinero, entre 2008 y 2014, para estimular la economía tras la crisis financiera
de 2007-2009 y la recesión.
Medidas
monetarias excepcionales, como la compra de esos activos, conocidas como QE
(relajamiento cuantitativo), fueron adoptadas por la Fed para darle oxígeno a
la mayor economía del mundo luego de la crisis de 2008.
La
entidad comenzará a reducir gradualmente su hoja de balance que ha llegado
a incluir un récord histórico de 4,5 billones de dólares en activos como bonos
del Tesoro y títulos apoyados en créditos hipotecarios.
El
monto de esos valores es tres veces mayor al de los que tenía antes de la
crisis. En vez salir a venderlos, optó por parar de reinvertir las ganancias
que le dejan.
De
esa forma la hoja de balance de la Fed se irá achicando con el tiempo,
frenando una fuente de liquidez y operando casi como una pequeña alza de la
tasa de interés.
Esas
reducciones operan en los hechos como un leve endurecimiento de la política
monetaria. En la teoría, podrían enfriar el mercado de acciones.
La
Fed quiere que el proceso sea gradual y previsible para así evitar eventuales
sacudones en los mercados como ocurrió en 2013 cuando anunció una reducción de
sus compras de activos.
Además,
y tal como esperaban analistas e inversores, hizo una pausa en su plan de
aumentar las tasas de interés; que habían llegado a ser nulas tras la crisis de
2008 para facilitar la recuperación de la economía.
Pero
según el promedio de las estimaciones de los miembros del FOMC, la entidad hará este
año un aumento de tasas de 0,25 puntos porcentuales en diciembre y otros tres
en 2018 si es que la economía sigue el rumbo previsto.
Si
sube los intereses en diciembre, sería la cuarta alza desde que Donald Trump
ganó las elecciones en noviembre pasado.
La
entidad dio una imagen optimista: la economía seguirá creciendo a ritmo
‘moderado‘; incluso pese a que los daños de los huracanes Harvey, Irma y María
"pueden afectar la economía a corto plazo", remarcó la Fed.
En
base a experiencias anteriores, esas catástrofes "no van a
alterar" el rumbo de la economía estadounidense "en el
mediano plazo", detalló la entidad.
Menos
del 3%
La
Fed también elevó su previsión de crecimiento del PIB de los Estados Unidos
para 2017 y lo estableció en 2,4% contra 2,2% que había calculado en junio.
Mantuvo,
en cambio, sus previsiones de crecimiento para el año próximo ( 2,1%) así como
sus proyecciones de desempleo (4,3%) e inflación ( 1,6%) para 2017.
Si la
previsión de crecimiento de 2017 se confirma, será entonces menor al 3%, y
hasta más, que espera la Casa Blanca pero sería superior al 2,1% calculado por
el Fondo Monetario Internacional.
Si
bien para 2017 la Fed prevé una inflación de 1,6%, de todas formas cree que
seguirá en alza. Empero postergó para 2019 alcanzar la meta de 2% anual
que, en principio, esperaba para 2018. La tasa estimada para el año que viene
es ahora de 1,9%,
"Los
riesgos a corto plazo para las perspectivas económicas parecen globalmente
equilibrados pero el Comité vigila de cerca a la inflación", completó.
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