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Por Rubén Ramallo -
Dólar, plazo fijo… para los ahorristas tradicionales, ¿hay
"vida" más allá de estas dos clásicas alternativas para canalizar el
dinero?
La respuesta
es sí. Prueba de ello es cómo las Lebac supieron ganarse un lugar entre
sus preferencias, o la forma en que vienen creciendo los fondos comunes de
inversión.
Quienes se animan a
un poco más, incorporan en sus carteras bonos y acciones. Y preguntan qué otro activo es merecedor de algunas
fichas.
Desde la City hacen
referencia a otras opciones, como por ejemplo las letes, a la que le suman
otra que viene sumando adhesiones.
Se trata de
las cauciones. En su definición más sencilla, son préstamos a muy
corto plazo (7 y 90 días) que están garantizados por el Mercado de
Valores.
¿Son seguras? Sí.
De hecho, desde que fueron creadas (1927) ha sido el único
instrumento que no entró en default.
Hay dos partes
involucradas en esta operación:
- El colocador,
que aporta el efectivo y obtiene una tasa de interés al concluir el préstamo.
- El tomador,
que recibe el dinero. Para ello, deja como garantía sus títulos.
Cuando vence la caución, repaga el préstamo, más el interés correspondiente, y
los recupera.
De este modo, el
primero (colocador) se hace de una renta que suele compararse con la
de un plazo fijo a corto plazo.
En general,
recurren a esta operatoria quienes necesitan efectivo rápido y no quieren
desprenderse de sus títulos (bonos nacionales, provinciales, acciones).
Visto desde la otra
vereda, las cauciones son un instrumento financiero muy atractivo para
aquellas personas que cuentan con excedentes de liquidez.
En cuanto al
volumen diario operado en la Bolsa de Comercio, supera holgadamente el monto
negociado en el segmento de las acciones, de corto plazo.
Algo más que un
plazo fijo
En la práctica, se trata de un préstamo con garantía que toman quienes
necesitan dinero rápido. Aquellos que se lo conceden, realizan una suerte
de depósito pero con ventajas adicionales, propias
del mercado de capitales.
A las cauciones se
las llama "plazo fijo bursátil", por no estar sometidas a
las subas o bajas del mercado, a diferencia de lo que sucede con los bonos o
las acciones.
Desde la City
señalan a iProfesional que son la alternativa "perfecta"
para empresas que, por su actividad o naturaleza, tienen excedentes de
liquidez en determinados momentos del mes que no pueden canalizar en otros
instrumentos financieros por la extensión de sus plazos.
"El mercado de
cauciones es muy líquido y, en general, es operado por particulares y
empresas de perfil conservador", señalan desde Arpenta.
Por el lado de
quien toma los fondos, el beneficio es doble: la inmediatez de
la operatoria, por un lado, y el no tener que desarmar su cartera de activos,
por otro (deja algunos en garantía pero luego los recupera).
En cuanto al inversor -es
decir el que presta- hay tres ventajas importantes: la rentabilidad,
el bajo riesgo y la previsibilidad, ya que conoce de
antemano el dinero que cobrará al vencimiento.
En cuanto al primer
aspecto (rentabilidad), "surge de la diferencia entre el monto que aporta
y el que recibe al concluir el plazo. Es decir, la tasa de interés
preestablecida", afirman desde Portfolio Personal.
En cuanto al
segundo aspecto (bajo riesgo), si el tomador del dinero no paga se le liquidan
las activos que dejó en caución.
Otras seis
características de las cauciones
Desde la City, los operadores brindan mayores precisiones sobre las ventajas de
este instrumento:
1. Menor riesgo: al
estar garantizada por el Mercado de Valores, la operatoria carece de lo que se
denomina "riesgo entidad". Funciona como una prenda o hipoteca,
sólo que los títulos se transforman en efectivo en el acto.
Si al fin del plazo
acordado el préstamo no es reembolsado, los títulos se liquidan para
el pago de la deuda. Si queda un saldo, se le restituye al dueño.
2. Plazos
reducidos: al ser colocaciones que, en general, no superan los 30
días, los inversores no institucionales operan con gran agilidad.
Llegado el caso,
hasta aprovechan períodos de suba de tasas. Casi la totalidad del monto operado
(80% al 90%) es pactado a 7 días.
3. Tasas
atractivas: esto aplica tanto para el tomador como para el colocador: el
primero se financia a un costo menor respecto al de un banco. El segundo
logra un rendimiento que supera al de un plazo fijo.
La tasa se pacta en
el momento en que se cierra la obligación y es invariable. Se fija en función
del "call" interbancario y del período de la transacción.
4. Forma de colocación: el
inversor puede volcar sus fondos a "tasa de mercado" o a
"tasa límite".
De elegir esta
última modalidad, la operación sólo se concertará cuando se pueda conseguir en
plaza el rendimiento requerido por el cliente en la orden respectiva.
5. Montos mínimos: los
expertos recomiendan incursionar en esta operatoria cuando los montos superen los $30.000,
para así reducir el impacto de las comisiones.
6. Tratamiento
impositivo: su rendimiento está alcanzado por el Impuesto a
las Ganancias, mientras que el monto invertido por personas físicas se ve
afectado por Bienes Personales.
¿Cómo se garantiza
la operación?
A diferencia de una
operación de pase, al precio de venta de contado de los valores objeto de la
caución se le aplica un aforo (garantía), que es determinado
por el Mercado de Valores.
El título queda
"caucionado" en un porcentaje hasta cubrir la cantidad de dinero que
debe representar.
En otras palabras,
una pequeña parte queda retenida como garantía hasta que
concluya el acuerdo.
El siguiente cuadro
muestra esos porcentajes según bono o acción:
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