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Por Claudio Zuchovicki - La noticia de que el Gobierno busca gravar la
renta financiera es un dato bastante negativo. Pensémoslo de esta manera: se busca
ponerle un impuesto a las Ganancias, pero ¿qué es una ganancia? Si una Lebac
rinde 26% anual y la inflación fue del 24%, el rendimiento fue del 2%, de modo
que el impuesto sería sobre esa cifra. En caso de ser así, ¿se aplicaría un
ajuste por inflación para toda la economía? Es como con los sueldos: una cosa
es ganarle a la inflación y otra es mantener el valor de pago de la moneda. En
caso de que el Gobierno lleve a cabo esta operación, uno se va a pasar
finalmente al dólar o va a dejar de invertir en pesos.
Hay algo que conocen todos. Un impuesto, en general, lo termina pagando el
usuario. Tomemos como ejemplo el 21% del IVA: lo paga el consumidor, no la
empresa. Y en general lo hace el consumidor más pobre porque, a la larga, una
empresa puede desgravar. Por ejemplo. Los grupos de medios desgravan cada pago
que hacen porque toman todos los gastos, hasta la nafta. En cambio, las
personas físicas no pueden hacer eso. Un empleado no puede desgravar la nafta
cuando va a su trabajo o a cualquier lugar.
Entonces, si el Gobierno le pone un impuesto a un plazo fijo o a la Lebac, lo
va a terminar pagando el que toma dinero prestado, porque yo voy a colocar a un
neto. Si yo antes pedía un 26% anual, ahora te voy a prestar al 29% o al 30%.
Los bancos, que ya no van a fondearse al 26% van a tener que salir a colocar
deuda en niveles más caros. Lo mismo ocurre con el costo de producción: siempre
se lo terminan trasladando al usuario. Nunca un impuesto lo paga directamente
aquel al que se lo están poniendo, ya que siempre se lo traslada a otro. Y en
general, el que termina perdiendo es el más pobre, que no lo puede desgravar.
Las sociedades anónimas desgravan todo, mientras que las personas físicas no
podemos hacerlo ni con el traje que usamos para trabajar.
*Gerente de desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
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