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Por Francisco
Galizia - Los analistas de inversiones sostienen que comprar Lebac sigue
siendo negocio, al menos hasta que pasen las elecciones. En las últimas
dos licitaciones, el dibujo de la curva de letras se fue modificando y
pasó de una pendiente negativa a una positiva en la que los plazos más
largos pagan tasas más altas, algo por encima del 27%.
La normalización de
la curva (antes estaba invertida) comenzó en el mercado secundario y poco a
poco el Central convalidó esas tasas en las licitaciones con el objetivo
de estirar vencimientos. El atractivo por las letras se mantiene constante
desde el segundo trimestre del año, pero ahora se renovó y en ello influyen
tres factores.
En primer
lugar, la inflación no cede a los niveles que el Gobierno pretende y
entonces el Central deliberadamente decide mantener las tasas altas, entre
ellas la de las Lebac. En los últimos comunicados de política monetaria y de
licitaciones de Lebac, la autoridad monetaria remarca que la inflación sigue
desacelerándose pero todavía no al nivel deseado. En este contexto,
la idea es que los pesos sigan dirigiéndose a este tipo de
inversiones y no se vuelquen al mercado y provoquen un recrudecimiento de
la suba de precios.
Por otra
parte, las tasas del mercado secundario cercanas al 27% -convalidadas el
martes por el Central con la licitación de letras- ofrecen un rendimiento
que atrae a los inversores.
“La tasa real que
surge de comparar el retorno de las Lebac con la inflación proyectada es súper
positiva y cercano a 10 puntos (27% de tasa versus 17% de inflación
proyectada para los próximos 12 meses). Esa tasa real súper positiva es costo
cuasifiscal del BCRA y tan pronto el regulador estime que la desinflación
se materializa, tiene el incentivo a acompañar la tendencia con una baja de
tasas de Lebac”, indicó el economista Miguel Zielonwka.
Por último, todo
esto sucede con un contexto cambiario calmo en el que las expectativas
sobre el dólar se relajaron para 2017 y 2018. Además, luego de las PASO la
incertidumbre se redujo y esto se trasladó a los precios del dólar en la city
porteña. Los pesos que no van para el dólar, se destinan a las letras.
“Seguimos viendo
como escenario más probable que el primer recorte se produzca recién en
octubre, sujeto a la publicación del dato de inflación de septiembre, que
debería acercarse al 1% mensual. En este sentido, para fin de año estimamos que
la tasa de política se ubicará en 24%. La pendiente positiva de la curva de
Lebacs tiene todavía margen para empinarse. Si la inflación de los próximos
meses no se encuadra dentro del sendero deseado por el BCRA, la baja de tasas
podría postergarse hasta el año que viene”, remarcaron desde la consultora
Econviews.
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