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Por Pablo Fernández
Blanco - En su plan para reducir el gasto público de manera gradual, el
Gobierno comenzó a achicar erogaciones vinculadas con la caja chica de los
ministerios y otros organismos del Estado, una barrera hasta ahora
infranqueable en el contexto de las cuentas nacionales, que implican
movimientos por miles de millones de pesos todos los años.
La tijera oficial
abarca rubros muy diversos, desde los pasajes de avión que utilizan los
timoneles de cada cartera, sus equipos técnicos y sus secretarios hasta la
realización de encuestas de opinión pública (las más conocidas tienen que ver
con la imagen de los funcionarios, aunque también hay sondeos frecuentes para
evaluar la marcha de ciertas políticas públicas), la compra de resmas de hojas
o el alquiler de baños químicos. Así los confirmaron a LA NACION dos
funcionarios de rango ministerial.
Una vez más, el
ministro de Modernización, Andrés Ibarra, una especie de gerente de Recursos
Humanos de la administración pública, es el encargado de implementar medidas
que conduzcan a achicar las erogaciones públicas.
Uno de los
servicios que fueron atacados con mayor dureza es la telefonía celular, una
prestación que los fondos del Tesoro cubrían hasta ahora con extrema
generosidad. Hasta la semana pasada, según corroboraron fuentes oficiales,
Modernización había dado de baja 21.436 líneas que mostraban gastos
injustificados, habían sido asignadas a familiares de funcionarios, estaban a
nombre de personas fallecidas o habían quedado en desuso. Ese recorte, según
fuentes oficiales, implicará un ahorro de $ 8,33 millones por mes y $ 41,66
millones este año. En el mismo movimiento ratificó 50.658 líneas activas e
identificadas con nombre, apellido y organismo al que pertenecen.
Por orden de la
Casa Rosada, Modernización continuará revisando la lista de beneficiarios
telefónicos. Semanas atrás comenzó a empadronar el resto de las líneas
dispersas en organismos descentralizados.
La enjundia con la
que Macri ordenó avanzar con el recorte de la telefonía celular se debe a la
situación del servicio cuando llegó al gobierno. A fines de 2015, debido al
consumo de líneas móviles y fijas dentro del Estado, había una deuda de más de
$ 400 millones contraída entre 2013 y 2015. Fuentes al tanto de la situación
sostienen que existían al menos 200 líneas de celulares contratadas en la
Anses, el PAMI, AySA y el Ministerio de Desarrollo Social, con consumos que
superaban los $ 100.000 por mes. Sólo en el área de los ferrocarriles del ex
Ministerio del Interior y Transporte se detectaron 4000 líneas, de las cuales
1400 correspondían a personas fallecidas.
Quizá por el pasado
empresario de algunos de los que hoy gestionan el Estado, el Gobierno acordó
con las telefónicas un precio 41% más bajo que el que ofrecen al mercado
corporativo, según sostienen fuentes oficiales. En total, el Gobierno espera
recortar este año $ 75 millones en la factura de los celulares.
La rebaja de las
telefónicas se hizo a través de un acuerdo marco, palabra clave que denota el
plan de ajuste en un bien o servicio que compra el Estado. En los últimos días
el Gobierno lanzó la licitación para hacer lo mismo con los pasajes de avión,
uno de los bienes más preciados a los que da acceso la política. En concreto,
Modernización busca cerrar la "contratación del servicio de transporte
aéreo no regular interno e internacional para viajes protocolares e
institucionales". Quiere cerrar así la compra de viajes en jets medianos
(con capacidad para hasta ocho pasajeros), supermedianos (hasta 12 pasajeros),
pesados (hasta 16 pasajeros), gran porte ejecutivo (hasta 40 pasajeros) y gran
porte de alta densidad (hasta 65 pasajeros).
El Gobierno espera
que ese mecanismo promueva la competencia entre empresas y le permita al Estado
obtener precios más bajos. Algunos funcionarios quieren ir más lejos y asignar
una cantidad determinada de horas de avión por ministerio. Una vez que agote su
tiempo disponible en el aire, cada cartera debería conseguir nuevas
autorizaciones.
El ajuste de Macri
también llegó a las encuestas. El 25 de julio pasado se publicó una resolución
en el Boletín Oficial que pone en marcha un convenio para que todas las
dependencias del Gobierno contraten servicios con los mismos precios, algo que
le restó discrecionalidad a la contratación de esos servicios.
La norma estableció
una nómina de consultoras "contratables", que cotizaron para distinta
clase de encuestas. Según el documento que vio LA NACION, por ejemplo,
Isonomía Consultores cotizó en $ 97.405 una encuesta tipo CATI con una duración
de 15 minutos sobre 400 casos, y en $ 935.723 el mismo servicio, pero sobre
4200 casos. También hay precios de referencia de Ipsos, Aurelio, Poliarquía,
Demos, Agora y la Universidad Nacional de Tres de Febrero, entre otros.
También se hicieron
recortes en la custodia de funcionarios, y acuerdos marco para computadoras y
útiles de oficina, entre otros. "Eso les da a los ministerios una gran
gama de productos en los que no tienen que perder tiempo buscando precios.
Antes había una enorme asimetría de precios entre una y otra cartera",
explicó Ibarra a LA NACION. "La función central de un ministerio no
es comprar bienes o servicios; con este sistema lo pueden hacer de manera más
rápida y eficiente", completó.
Cambios para gastar
menos
Pasajes aéros
Modernización
quiere cerrar un acuerdo marco para contratar el transporte aéreo interno e
internacional para viajes protocolares e institucionales. Es uno de los servicios
más preciados de la política.
La intención es
fijar un precio máximo de referencia para distintos servicios aéreos y así
eliminar la discrecionalidad que puede tener la compra por ministerios.
Algunos
funcionarios cercanos a Macri quieren establecer un límite de horas de vuelo
por año para cada ministerio.
Telefonía celular
Uno de los mayores
ajustes en la caja chica de los ministerios y otras dependencias del Estado
pasó por la telefonía celular, un área en la que la administración actual se
encontró con una deuda de $ 400 millones (sumada la telefonía fija).
Se le dieron de
baja a 21.436 líneas que mostraban gastos injustificados y se ratificaron más
de 50.000.
Modernización
comenzó a hacer un padrón de líneas de telefonía celular para establecer con
claridad el gasto de cada una de ellas.
Consultoría
Mediante una
resolución que se publicó en julio pasado en el Boletín Oficial, se puso una
referencia de precios a la contratación de estudios de opinión pública.
Se trata de un
servicio que se usa para medir la imagen de los funcionarios, pero también para
evaluar la marcha de ciertas políticas públicas.
La medida también
intenta combatir la discrecionalidad en la contratación de esa clase de
servicios. Se establecieron acuerdos marco con varias consultoras.
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