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| Hay prejuicios cambiarios que nublan decisiones |
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26/09 - 08:32 Ambito Financiero |
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Por Enrique Blasco Garma - El régimen monetario/cambiario es muy
relevante para un país que quiere derrotar la inflación y pobreza en poco
tiempo. Esta decisión lamentablemente está teñida de prejuicios. Un ejemplo es
el caso reciente del euro, una cuestión principal en la que se explayaron los
economistas, banqueros y políticos más destacados del planeta. A fines de 2009
cuando el nuevo gobierno griego comunicó el engaño en las cifras oficiales del
déficit fiscal, y los capitales huían precipitadamente de los países del sur
europeo e Irlanda, los economistas más renombrados, incluyendo varios Premio
Nobel, explicaron lo "obvio". El euro era insostenible. La moneda de
19 países con productividades, culturas y crecimiento tan diferente era un
artificio descabellado. ¿Cómo 19 países tan distintos podían emplear la misma
moneda? ¿Cómo lograrían equilibrar crecimientos y competitividades sin
devaluaciones monetarias? Pues al compartir la misma moneda no es posible
ajustar el "tipo de cambio real". Esa mirada rígida del funcionamiento
de la economía fue compartido por buena parte de economistas y banqueros. Tanto
que la crisis del euro constituyó el riesgo mayor de la economía mundial,
opinaban, entre otros, el entonces Gobernador del Banco de Inglaterra.
No obstante esas opiniones tan jugadas, el euro gana prestigio y la Eurozona
está en fuerte crecimiento económico. El FMI lo estima en el 3% anual en 2017,
algo superior al de EEUU. Hasta Grecia crece al 3,5% anual. El ingreso de toda
la Eurozona es ahora 19% mayor al de 2009, año inicial del evento que iba ser
"terminal" según expertos.
El BCRA ha mantenido una política monetaria con tipo de cambio
"flotante", aplaudida por muchos expertos mundiales. Donde ajusta la
tasa de rendimiento de títulos del estado y declara el objetivo de mantener tasas
de interés "reales positivas", respecto de la inflación local en
pesos. Y tiene un ojo en la cotización del dólar.
En el mundo existen pocas monedas que verdaderamente floten. Básicamente
emitidas por bancos centrales bastante independientes de la autoridad política
y con enormes sistemas financieros. Tanto que no necesitan recurrir al banco
central para sus negocios en moneda extranjera. Por eso, esos bancos no tienen
reservas internacionales significativas. Pues si verdaderamente flotan, piensan
y calculan en su moneda ¿para qué quieren los dólares? Esas monedas son,
fundamentalmente, el dólar de EEUU, el euro, el yen, la libra esterlina y unas
pocas monedas más de ex colonias inglesas.
El resto de las monedas tiene una relación con otra, que es su unidad de
cuenta. A lo largo de las décadas, todas esas monedas mantienen una inflación
relacionada con la de la unidad de cuenta y la devaluación. Entonces, la
inflación puede ser similar a la de la unidad de cuenta, cuando el tipo de
cambio es fijo, como ocurrió en Argentina durante los 11 años de la
Convertibilidad. En ese tiempo, el aumento de precios locales copió al de EEUU.
Lo mismo ocurre con Panamá, cuya moneda es el dólar y presenta la menor
inflación en América Latina, y otras naciones de todo el planeta. Incluso los
países más pobres de África, cuya moneda está fija respecto del euro acompañan
los precios en euros. Por otro lado, las monedas que van devaluando respecto de
su unidad de cuenta observan un aumento de precios que multiplica la inflación
de la moneda base por la devaluación. Esta relación es independiente de que los
bancos centrales declaren ser flotadores o fijadores, a lo largo de plazos
prolongados.
Esto lleva a considerar si la flotación es ventajosa para la Argentina, donde
buena parte de las transacciones se calculan en dólares. Si queremos atraer
inversiones del exterior, tener la moneda atada al dólar pareciera ofrecer
menos riesgos. Por supuesto, ello exigiría adecuar las cuentas con esa
finalidad. A los que se ilusionan con las "ventajas" de la flotación
insisto que tanto el tipo de cambio fijo como la flotación presentan una
variable que flota. En el tipo de cambio fijo, las reservas son flotantes. Y
debieran ser fijas en la flotación. Pero la administración de la flotación, la
gobernanza del sistema, es mucho más complicada que con el tipo de cambio
fijado. Y para la gente en general el tipo de cambio fijo es un compromiso más
firme y comprensible que las piruetas de la flotación.
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