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Por Javier Blanco
- "Parece haberse iniciado un período de apreciación del dólar, no de
depreciación de nuestras monedas. Y si se sostiene, habrá que explicarlo muy
bien a la gente para que no genere sobresaltos." La recomendación es de
Carlos Fernández Valdovinos, quien desde 2013 preside el Banco Central de
Paraguay y, aplicando metas de inflación, logró que esa pujante economía
mantenga una tasa de inflación baja y estable en el orden del 4% anual.
Esto le valió para
ser convocado a exponer en las Jornadas Monetarias del BCRA, que, precisamente,
tienen la desinflación como uno de sus temas centrales. Además, como si fuera
un asesor de hecho, el ente argentino adoptó algunos avances regulatorios de su
país, como el que dio lugar a PIM, el sistema de pagos móviles ideado para la
inclusión financiera que puso en marcha el Banco Nación. O el que en breve
posibilitará que los cajeros automáticos cuenten con un sistema de manchado de
billetes para desalentar los robos de equipos (cuando son arrancados del lugar
en que están apostados), delito que en Paraguay se había hecho habitual.
La sugerencia del
inicio vino a cuenta del período de revaluación del dólar que se abrió el
último miércoles, luego de que la Fed (Banco Central de Estados Unidos)
anunciara que desde octubre comenzará a poner en marcha un plan de retiro
gradual de liquidez, para empezar la segunda etapa de su normalización
monetaria tras la inédita expansión que aplicó desde 2008 para superar la
crisis subprime y sus consecuencias recesivas. Desde entonces
el dólar inició una seguidilla de revaluaciones frente a las monedas emergentes
(que se prolongó ayer y dejó retrocesos del 1% en el peso argentino, el real
brasileño y el resto de las monedas regionales), que Fernández Valdivinos juzga
circunstancial, pero puede complicar.
-Según anunció la
Fed, en una semana arranca el fin de la era de la hiperliquidez. ¿Cómo cree que
lo transitará la región?
-Parece haberse
iniciado un período de apreciación del dólar, no de depreciación de nuestras
monedas. Y si se sostiene, cosa que no creo, habrá que explicarlo muy bien a la
gente para que no genere sobresaltos o expectativas negativas.
-¿Cómo?
-En 2015 ya pasó
algo similar. Todas las monedas de la región se depreciaron frente al dólar. En
nuestro caso, el guaraní cayó 25%, pero como ya teníamos 5 años de ejercicio
con metas de inflación, se nos hizo más fácil explicar que eso había sido
porque la soja, nuestro principal producto de exportación, había caído 40%, y
mostrar que lo mismo estaba pasando en los países de la región con cambio
flotante. El mensaje fue: no se deprecia el guaraní, se aprecia el dólar. Y
prendió, lo que posibilitó que ese ajuste del tipo de cambio no fuera a
precios. La comunicación es clave en un sistema de metas de inflación.
-¿Imagina que
puede pasar algo similar ahora?
-No creo. Creo que
estamos ante una reacción temporal del mercado, lógica tras el anuncio. Yellen
[la presidenta de la Fed) ha sido muy gradual y prolija en sus mensajes hasta
ahora: lo segundo es una virtud suya; lo primero, una imposición de las
circunstancias, porque el tamaño que adquirió la hoja de balance de la Fed los
obliga a ir muy despacio. La mayor parte de lo que tienen ahí son bonos del
Tesoro de Estados Unidos, y si salieran a venderlos en masa, imagine nomás su
impacto en los mercados... No les queda otra que ser muy graduales.
-¿Qué pasaría si
al retiro de liquidez se sumara en breve el BCE?
-No lo veo como
posibilidad. Europa está en un ciclo muy diferente a Estados Unidos. Incluso
hoy me atrevo a decir que Estados Unidos está más cerca de terminar su tránsito
a la normalización monetaria, que ya le dije creo será lento, que el BCE de
tener chance de retirar liquidez.
-Aquí el BCRA
cerrará su primer año de metas de inflación incumpliendo la meta. ¿Afectará eso
su credibilidad y la continuidad de este esquema?
-No creo. Todo el
mundo sabía que partían de condiciones complejas.
-¿Sugiere que no
había que haberlo iniciado sin haber completado el período de sinceramiento de
los precios relativos?
-Para nada. Si
usted viera lo que dice la literatura respecto de cuándo implementar un esquema
de metas de inflación o lo que sugieren los organismos, nunca arrancaría.
¡Ponen demasiadas precondiciones! En metas de inflación no queda otra que ir
aprendiendo a medida que se van aplicando. Y tener desvíos no supone un
fracaso. En Paraguay el proceso comenzó en 2011, cuando nos lanzamos con una
tasa del 5%, más/menos 2,5% de banda. Desde 2014 redujimos la banda al 2% y
después bajamos la meta al 4,5% en 2016 y al 4% este año. Acá va a costar
porque partieron de una situación más compleja, pero lo que importa es que van
en la dirección correcta. Veo un grado de coordinación entre Hacienda y el BCRA
para tratar de asegurar el cumplimiento de los objetivos trazados que me hace
ser optimista, porque a un banquero central se le hace fácil cumplir metas de
inflación cuando existe una política fiscal bajo control y adecuada, o casi
imposible si hay desorden fiscal.
-¿Entonces?
-Si se da esa
convergencia a niveles de inflación y de déficit más razonables estarán dadas
las condiciones para que este esquema prospere y ayude a la economía a
encauzarse en un proceso de crecimiento sostenible. Lo único que lo frustraría
sería que incumplan los compromisos planteados, no que se atrasen o desvíen
ocasionalmente. Y no hay que tentarse con tomar al tipo de cambio como ancla,
pero el BCRA argentino hoy tiene claro eso. Por eso, si las condiciones
externas cambian y ello lleva a una revaluación del dólar, creo que nuestros
países deberían dejar que nuestras monedas validen esa tendencia porque, de lo
contrario, correrán el peligro de perder las reservas acumuladas.
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