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Por Javier Blanco - El presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger ,
volvió a ser tajante. A su juicio, "no están dadas, para nada, las
condiciones para relajar la política monetaria en los próximos meses".
Lo viene diciendo en sus últimas apariciones públicas y repitió ayer, al
inaugurar las Jornadas Monetarias y Bancarias que organiza la entidad y, no
casualmente, fueron convocadas bajo el lema "Desinflación y
estabilidad financiera".
La reafirmación, en vísperas de una nueva reunión del comité de política
monetaria del organismo, fue interpretada como un anticipo de que la tasa de
política monetaria (el promedio que cobra por tomar pases), que desde hace 23
semanas se mantiene en el 26,25% anual, se mantendrá hoy sin cambios, por lo
que seguirá congelada en ese nivel.
Ese rendimiento es incluso algo inferior al que validó el pasado martes
en la última licitación mensual de Lebac (cuando mantuvo la tasa en 26,5% para
el corto plazo y la elevó hasta 27,35% para los más largos) o del interés del
27 al 27,25% que validó ayer en operaciones del mercado secundario con esos
mismos instrumentos emitidos a más de 150 días, tras algunas jornadas de haber
intentado recortarlos.
Sturzenegger incluso reconoció ayer que la política monetaria está en el
"momento de mayor dureza" desde que ejerce el cargo y sostuvo que el
objetivo es recortar la inflación a un promedio de 1% mensual durante los
últimos meses del año y los primeros del próximo, para generar las condiciones
de que se cumpla la meta que se planteó (del 8 al 12% anual) tras no haber
podido observar la planteada para este año. Además volvió a adjudicar ese
fracaso al "proceso de excesivo relajamiento de la política monetaria"
que el BCRA permitió "desde fines del año pasado y hasta febrero", al
que juzgó responsable del rebrote inflacionario que la economía vivió meses
después y aún hoy combate.
Invitados en la misma sintonía
La apuesta por las altas tasas para encauzar un proceso de desinflación
fue avalada por algunos de los colegas que participaron de las Jornadas, que
concluirán hoy. "En un esquema de metas como éste, el único instrumento
para usar es la tasa y hay que usarlo", lo apoyó su par de Paraguay, el
economista Carlos Fernández Valdovinos.
"Pese a que mucha gente señala que la lucha contra la inflación va
en desmedro del crecimiento, la evidencia muestra que tiende a acompañar el
crecimiento", lo avaló también Julio Velarde, su colega de Perú.
Ambos expositores fueron convocados a la versión 2017 del evento
precisamente por sus logros en el combate contra la inflación en sus
respectivos países. Pero el mismo concepto manejó el economista jefe para la
región del Banco Mundial, Carlos Végh, para quien "hay evidencia tanto en
las economías de transición como en otras de que un nivel inflacionario bajo es
una condición necesaria para un crecimiento estable y sostenible".
El evento incluyó ayer un repaso de las perspectivas de la economía
global y del contexto geopolítico.
Allí se planteó que, más allá de algunas turbulencias, "el
pronóstico de consenso espera para 2018 y 2019 una tasa de crecimiento global
del 2,2 y 2,4% para cada año en el mundo occidental", explicó Martín
Eichenbaum, profesor de economía de la Northwestern University.
El catedrático compartió mesa con el presidente del Banco de Irlanda,
Philip Lane, quien vaticinó avances en la coordinación global y valoró el rol
del G-20 que desarrollará su cumbre en 2018 en la Argentina. "Tendrá,
junto a las organizaciones financieras internacionales, un rol fundamental para
desarrollar un entendimiento compartido sobre los desafíos que se enfrentan a
nivel mundial. El año que viene habrá grandes progresos", insistió.
El optimismo de ambos contrastó con la inquietud que mostró el ex
presidente de México Ernesto Zedillo, actual director del Centro de Estudios de
la Globalización de la Universidad de Yale, ante la cuota de incertidumbre que
a ese panorama le agrega el hecho de que "los mercados financieros de
EE.UU. no estén actuando con racionalidad".
Aludía a la tasa de ganancias que acumula Wall Street y sus reiterados
récords. "El mercado no está actuando de manera racional y está generando
una burbuja que en cualquier momento va a reventar", alertó, dado que esa
euforia inversora coexiste con políticas de la administración Trump que
"generan altísimos riesgos al sistema económico internacional".
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