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Por
Matías Barbería - Mientras espera que el Congreso esté en condiciones de
discutir la reforma a la Ley de Mercado de Capitales, la Comisión Nacional de
Valores (CNV) avanza con reformas puntuales a las reglas del mercado local. Hoy
publicará una modificación a las figuras de actores del mercado en la que la
principal novedad es la creación del agente asesor global de inversiones, una
categoría que permite la actividad de banca privada, es decir, la de captar
clientes para invertir y administrar inversiones de argentinos en el exterior.
La
banca de inversión estaba impedida en los hechos por la regulación, aunque
bancos internacionales y financieras locales ofrecieran el servicio desde
Uruguay u otros países.
Con
la figura que se crea hoy, la de agente asesor global de inversión (AAGI),
ahora la actividad podrá operar en forma regulada. La idea de la CNV es que
empresas del país puedan encuadrarse en esa categoría, aunque es esperable
también que bancos del exterior que abandonaron el país por la falta de
cobertura legal para sus actividades intenten desembarcar otra vez. Para ello
tendrán que abrir oficinas en el país y registrarse bajo la nueva figura.
El
AAGI podrá asesorar a clientes, administrar las carteras de sus clientes en
caso de tener un mandato expreso para ello e impartir órdenes e instrucciones
de inversión de sus clientes a brokers locales (agentes de liquidación y
compensación, ALyC, es decir sociedades de Bolsa con mesa propia) o del
exterior.
El
requisito de patrimonio neto mínimo para el asesor global será bajo, de sólo $
2,5 millones, porque estas empresas no podrán tener sus propias mesas (sólo las
ALyC podrán tenerlas) con lo cual "no tocan" dinero en ningún
momento.
El
asesor global de inversión podrá administrar las carteras de sus clientes o
ejecutar sus órdenes de inversión a través de ALyC locales o brokers del
exterior. Pero en el caso de las inversiones fuera del país sólo podrá hacerlo
con inversores calificados (hoy se define como el que opera más de $ 700.000) o
inversores no calificados que autoricen de forma expresa esas operaciones. Esto
es porque la CNV no regula los activos de mercados extranjeros, con lo cual no
puede garantizar la protección de inversores no calificados.
Junto
con la autorización de la actividad de la banca privada se modificaron también
las actividades permitidas de los agentes de liquidación y compensación (ALyC),
agentes de negociación (AN) y agentes productores (AP). Los asesores globales
de inversión van a ser los únicos habilitados a administrar discrecionalmente
las carteras de sus clientes, un servicio que varias ALyC locales hoy ofrecen
pero deberán dejar de hacerlo (o crear una nueva persona jurídica independiente
que se registre como AAGI).
Así,
las ALyC sólo podrán procesar instrucciones de inversión de sus clientes, nunca
administrar sus carteras. Lo que se les agrega ahora es la posibilidad de
procesar también instrucciones de sus clientes con un broker del exterior.
Un
detalle interesante es que el asesor global de inversiones no podrá operar con
ALyC o brokers del exterior que formen parte de su propio grupo económico
cuando ejerza la administración discrecional de la cartera. Esto es para evitar
que el asesor promueva movimientos excesivos de la cartera con el objeto de
generarle más comisiones por operación a la mesa de operaciones. El
administrador y la mesa tienen que ir por separado.
Otra
norma que pesará sobre los AAGI es la obligación de comunicar si recibe
comisiones de intermediarios del exterior y ALyC locales. Es decir, podrá
percibir comisiones por atraer inversores a un activo o fondo concreto, pero no
podrá ocultarlo a sus clientes. Además podrá, claro, cobrar honorarios a sus
clientes.
La
esperanza de Marcos Ayerra, presidente de la CNV, es que la formalización de la
actividad de banca privada permita que los argentinos que tienen sus ahorros en
el exterior puedan invertir parte de ese dinero en el país con la garantía de
entrarlo y sacarlo las veces que sea necesario. Creen que los altos retornos de
los activos locales en comparación con los del exterior pueden ser un
atractivo, pero más aún los beneficios fiscales (la renta financiera, por
ahora, no está gravada).
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