La
pobreza en la Argentina cayó por debajo del 30% por primera vez en la era Macri, al ceder 1,7
puntos porcentuales al 28,6% en el primer semestre, pero la indigencia aumentó
al 6,2%, frente al 6,1% que había registrado en el segundo semestre del 2016,
informó ayer el INDEC. No obstante el dato, no logra quebrar el piso de pobreza
estructural del 25% que registra la Argentina desde hace décadas.
De esta manera, la cantidad de pobres bajó de 11.900.000 a 11.300.000, apenas
600.000 menos. Por su parte, la cantidad de hogares que se ubican en situación
de pobreza se redujo del 22,2% al 20,2% entre enero y junio de este año,
mientras que aquellos que no pueden cubrir el costo necesario para adquirir la
canasta de alimentos cayó del 5,6% al 5,2%.
El mayor nivel de pobreza se alcanzó en el nordeste del país, donde se registró
un 33,6% de personas en esta situación. Por debajo se ubicaron la región de
Cuyo (29,3%), el Gran Buenos Aires (28,8%), el Noroeste (28,2%), la región
pampeana (28%) y, muy por debajo, la Patagonia, que registró un 21%.
Un dato curioso del informe de pobreza del INDEC fue que en Gran San Juan el
registro se hundió del 43,5% en el segundo semestre del 2016 al 26,4%. Desde el
organismo estadístico destacaron que este aglomerado "se encuentra
observado y en revisión". Y aseguró que "el próximo trimestre se
realizará un monitoreo en la provincia para revisar los diversos procesos y el
estricto cumplimiento de las pautas metodológicas".
Las mejoras en los indicadores, exceptuando el de la cantidad de personas en
situación de indigencia, se dieron de la mano de una mejora en la actividad
económica y en la caída del desempleo, pese a que se registró empeoró la
distribución del ingreso. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad entre
cero y uno , avanzó hasta el 0,428, frente al 0,427 del mismo lapso del 2016.
Sin embargo, el organismo que conduce Jorge Todesca indicó también esta semana
que el 52% de la población, en el segundo trimestre, cobraba salarios que no
superaban los $10.000.
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