|
Por
Ezequiel M. Chabay - Anteanoche, el Gobierno anunció que había concluido un
acuerdo con Chile que amplía y profundiza los instrumentos a relación
comercial, firmados en 1996, con la intención de profundizar el intercambio de
bienes y servicios, y captar más inversiones.
En
diciembre, el presidente Mauricio Macri y su par Michelle Bachelet habían
acordado profundizar la integración económica de ambos países y dado
instrucciones para renovar reglas de juego.
Ayer,
en la Cancillería, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales,
Horacio Reyser, dio precisiones del documento que se firmará a fines de
octubre, tras las elecciones. El ex asesor de la Presidencia en materia de
inversiones auguró un incremento del intercambio con Chile, que ya se
manifiesta en un crecimiento del 16% en las exportaciones argentinas en el
primer semestre y en el 11% de suba en las importaciones. "Después de
haber tocado un piso, estamos recuperando el comercio", observó.
Reyser
estimó que Chile podría elevar su stock de inversión en el país hasta u$s 8000
millones, casi el doble del nivel actual. "Hay una gran oportunidad por la
sofisticación del inversor chileno y las oportunidades concretas que existen en
la Argentina", dijo Reyser, quien también deslizó que hay planes de
"compañías que están y compañías que no están" todavía en el país.
El
nuevo tratado incluye disposiciones en áreas como inversiones, servicios,
compras públicas, telecomunicaciones y comercio electrónico. Bajo el nuevo
marco, el Gobierno se entusiasma con remover barreras no arancelarias que
trabaron parte del potencial exportador.
Chile
es uno de los cinco destinos de los envíos nacionales al exterior y es el
principal superávit comercial de la Argentina en América latina. El 84% de las
exportaciones al otro lado de la Cordillera son manufacturas de origen
agropecuario e industrial, por lo que hay optimismo en incrementar los envíos
de estos sectores que implican valor agregado y la potencial creación de
puestos de trabajo.
El
acuerdo ofrece nuevas regulaciones en materia aduanera y agiliza los trámites
con la incorporación de ventanillas únicas de comercio exterior y la figura del
operador económico autorizado. También contiene otros dos capítulos que apuntan
a derribar las barreras no arancelarias y coordinar medidas sanitarias y fitosanitarias.
A su
vez, el capítulo de inversiones viene a reemplazar el tratado de protección y
promoción recíproca para dar más certidumbre al inversor extranjero, al tiempo
que fija su responsabilidad. El documento da precisiones procesales y sobre la
responsabilidad penal empresaria, regula la intervención del Estado (antes no
contemplada) y, sobre todo, fija requisitos de desempeño del capital.
"Este
acuerdo es definitivamente mucho mejor del que teníamos en vigor, y va a ser
una señal muy positiva junto con la entrada en vigor del tratado de doble
tributación", opinó el subsecretario de Integración Económica, Victorio
Carpintieri, quien lideró al equipo negociador y acompañó a Reyser en la
presentación.
El
acuerdo comercial bilateral amplía el espectro para la exportación de servicios
profesionales, y contiene un capítulo sobre las compras públicas. Ante la
pregunta de El Cronista, los funcionarios sostuvieron que este punto "es
de alcance limitado", ya que no permite el ingreso de compañías chilenas
en licitaciones provinciales o municipales, y en la órbita federal presenta
varias exclusiones. Por ejemplo, no habrá posibilidad de participar en obras
públicas, y se preservarán los mecanismos de preeminencia de las pymes en
compras nacionales.
Nada
se dice sobre la situación de las pymes y comercios en ciudades de fronteras,
golpeadas por el éxodo masivo de argentinos que cruzan para adquirir bienes a
precios más accesibles. Sin embargo, se pretende crear una comisión de diálogo
bilateral, para plantear los problemas de índole económica de ambos lados.
|