|
Por Javier Blanco -
Alentados por el auge que muestra la demanda, los bancos se lanzaron en las
últimas semanas a mejorar la oferta de créditos hipotecarios ya sea ampliando
plazos, reduciendo costos o adosando algún beneficio que facilite el acceso a
ese tipo de financiamiento. El resurgimiento de la financiación para la
vivienda llegó hace poco más de un año de la mano de los préstamos en UVA
(indexados según la inflación) y el protagonismo que en su colocación ganó la
banca pública (Nación, Provincia y Ciudad). Pero el despegue se produjo desde
fines de marzo, cuando estos bancos estiraron a 30 años los plazos máximos de
pago. Esa flexibilización extra (habían arrancado a 20 años) redundó en una
reducción mayor de la cuota promedio mensual, que las volvió similares o hasta
menores al costo de un alquiler, al potenciarse, además, por flexibilizaciones
en la porción del ingreso que podía afectarse a los pagos (del 25 al 30% del
salario).
Así se terminó de
franquear la puerta de acceso a estos créditos para mucha gente que, por sus
ingresos, desde hacía tiempo los miraba desde afuera.
Las cifras lo dejan
a la vista. El stock de préstamos hipotecarios es el que más rápido crece en lo
que va del año (53%, contra 48% de los prendarios, 40% de los personales y sólo
2% de las financiaciones por consumos con tarjetas) y más aun en lo que va del
mes ( 9%, contra 5%, 4% y -0,4%, siguiendo la misma comparación). Casi nueve de
cada 10 desembolsos ya son préstamos en UVA, lo que hace que este mecanismo de
financiación, a 14 meses de puesto en marcha, ya explique casi un tercio de la
cartera hipotecaria bajo administración de los bancos e incluso vaya ganando
creciente participación en la de personales y prendarios.
La parte del león
del fenómeno se la está llevando la banca pública, que origina dos tercios de
las nuevas hipotecas, un instrumento con el que, además, en muchos casos logran
captar clientes que se manejaban con otros bancos, dado que la tasa suele tener
un diferencial a favor de quien acredita sus ingresos en la misma entidad que
los otorga. "Claramente la banca pública se anticipó a la privada. A junio
ya representaba el 70% del stock de hipotecarios, sin incluir la línea
Procrear, y explicaba tres cuartos de su crecimiento en los últimos dos meses.
Es que el sistema ajustable por UVA amplió el acceso al crédito, en un mercado
con necesidades habitacionales insatisfechas para tres millones de
hogares", explica el economista y analista del sector Hernán del Villar,
de la consultora Alpha.
Del Villar aporta
además que el ritmo de crecimiento que muestra este tipo de financiaciones
equivale al 0,7% del PBI. "El ritmo promedio que tuvo Chile con la unidad
de fomento (en la que se inspiraron las UVA) fue del 0,5% del PBI por muchos
años", grafica.
Según el consultor
Federico Muñoz, "el stock de créditos hipotecarios está creciendo a un
ritmo exponencial. Es uno de los impulsores del sostenido repunte de la
construcción privada".
La cuota de mercado
que está ganando convenció a muchos bancos de sumar su oferta a esta góndola,
buscando agregarle alguna característica particular que les permitiera atraer
clientes que buscan obtener un préstamo para llegar a la casa propia. A su vez,
quien busca un crédito hipotecario tiene cada vez más variantes para evaluar.
La respuesta
privada
La primera reacción
vino de los bancos Santander-Río y Galicia, que siguiendo los pasos de los
públicos extendieron de 20 a 30 años los plazos máximos, ajustaron algo las
tasas (UVA 4,95% y UVA 4,9%, en cada caso) y ampliaron posibles destinos (para
refacción o ampliación y hasta compra de terreno).
A ellos se sumaron
el Supervielle y el Itaú, que también subieron de 20 a 30 años el plazo máximo
del crédito. El Supervielle lo ofrece a UVA 4,9% para quienes cobren su salario
en el banco, o UVA 6,9% para quienes no. En el Itaú, que diseñó un crédito que
no devuelve capital por los tres primeros meses (sólo se paga interés), se
ofrecen desde 4,5 a 6,9% UVA. Los que no se animaron aún a extender plazos
optaron por revisar costos o dar más opciones. Es el caso del Banco Macro, que
financia hasta 20 años, pero a una tasa de 3,50% más UVA a quien perciba sus
ingresos en el banco o acceda a pasar a hacerlo, y tiene una sublínea destinada
a la adquisición de inmuebles para usos de profesionales o compra de locales.
Por su parte, el BBVA-Francés rebajó de 6,9% UVA a 5,9% UVA su línea para
primera casa o vivienda no permanente y la mantuvo en 4,9% UVA para quienes
acrediten su sueldo allí.
Pero las
innovaciones más llamativas vinieron en los últimos días de parte de los bancos
Hipotecario e ICBC. El primero lanzó lo que denomina Crédito Puente, una línea
hipotecaria que permite comprar una propiedad antes de vender la que ya se
tiene y contempla el otorgamiento de dos préstamos individuales y simultáneos
para el financiamiento: uno de hasta el 50% del valor de la propiedad actual,
en UVA 8,5% anual, y otro de hasta el 75% de la vivienda a comprar por hasta $
5 millones. La línea contempla que el primer préstamo se termine de saldar al
año o al momento de la venta de la propiedad, mientras que el segundo (el que
se usó para la compra de la nueva vivienda) se pagará en forma mensual a partir
de los 30 días de hecha la compra y será por un plazo máximo de 30 años.
La entidad de
capitales chinos, a su vez, lanzó un crédito que no cobra tasa durante los
primeros dos años (sólo aplica la indexación por UVA), para facilitar su repago
considerando los gastos que suele traer consigo una mudanza. Pero está
destinada de manera exclusiva a clientes que comiencen a acreditar su sueldo en
la entidad.
El resto de los
bancos no se quedan quietos. Según el relevamiento realizado por LA NACION,
el Banco de San Juan acaba de lanzar préstamos en UVA. Y los bancos de Santa Fe
y Entre Ríos, también controlados por el Grupo Petersen (como su par
sanjuanino), evalúan "lanzamientos similares para las próximas
semanas". El Patagonia, por su parte, amplió destinos aunque mantiene en
15 años el plazo máximo y en UVA 6,95% la tasa de interés.
|