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Por Francisco
Jueguen - La Argentina es cara y los 0 km no son una excepción. Actualmente,
según los precios de lista y sin promociones especiales, sólo puede hallarse un
auto por debajo de los $ 200.000 (US$ 11.363). Se trata del modelo de entrada
de gama del Chery QQ. Ahí, a sólo unos $ 20.000 por encima, aparecen el Nissan
March, el Fiat Mobi y el VW Up en sus versiones más básicas.
Pero más allá del
nivel de precios locales, cuyos valores finales soportan casi un 55% de
impuestos y un alto costo laboral frente a la región, en lo que va del año los
precios de los autos 0 km corren muy por detrás de la inflación. Hasta agosto,
el nivel general de precios acumulaba en lo que va del año un 15,4%, según el
Indec. En tanto, el índice de precios del sector automotor de ese mes elaborado
por la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara), un dato que la
entidad decidió no difundir públicamente, estimó que los vehículos suman un
alza del 9,8% en 2017.
Si se alarga el
período de análisis, la diferencia es aun mayor. La inflación a doce meses,
según datos del Indec, está hoy en 23,1%, mientras que la variación del precio
de los autos, en el mismo período, es de 12,6%. El mismo diagnóstico tiene la
consultora Abeceb, con datos propios. En los primeros siete meses de este año,
sin contemplar agosto, la inflación interanual estaba en el 26,6%. En tanto, su
IPC Vehículos mostraba para el mismo período un alza del 16,3%.
"Esto nace del
no cumplimiento del flex", cuenta en estricto off the
record el dueño de una concesionaria. El flex es el
coeficiente que marca cuántos dólares deben exportarse a Brasil por cada dólar
importado desde allí en cada terminal. El mercado local vive un boom de ventas,
pero nueve de los 10 autos más vendidos en el país son brasileños. Por eso, si
bien todas las variables del mercado crecen, los patentamientos vuelan muy por
encima de la producción local y las exportaciones. "Es un tema de oferta.
Todas las terminales están con un volumen importante y esto se transfiere al
mercado con ofertas de las terminales y concesionarios muy agresivas",
agrega el ejecutivo.
El incumplimiento
del flex generó tensión entre la Secretaría de Industria y las
terminales automotrices. Tanto es así que el Gobierno obligó a las empresas a
constituir garantías ante el incumplimiento del acuerdo sellado con Brasil
hasta 2020. Se realizarán a favor de la AFIP en efectivo, aval bancario o
seguro de caución. "Todavía no llegó ninguna carta de la Aduana, pero esto
puede llegar a pegar en la rentabilidad de las empresas, y hay varias casas
matrices preocupadas", esgrimió un ejecutivo de una empresa. El tema será
un desafío para el próximo presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores
de la Argentina (Adefa), que será elegido en la asamblea anual del 2 de
noviembre: todo indica que será el número uno de Renault, Luis Fernández Peláez
Gamboa.
Balanza
en rojo
El incumplimiento
del flex tiene varias razones: la enorme capacidad ociosa de
la industria brasileña, que busca colocar su producción excedente; la
reapertura comercial de la Argentina tras el kirchnerismo, con un dólar todavía
atrasado (este año se encareció, según Abeceb, un 10,2%, es decir, por debajo
de la inflación), y la caída del poder adquisitivo, tanto en Brasil como en la
Argentina, que impulsó la compra de autos chicos, que se producen en el socio
mayor del Mercosur.
"Hay mayor
oferta que demanda y hay varias razones", afirmo a LA NACION una
fuente del sector. "La eliminación de las DJAI (declaraciones juradas
anticipadas de importación), la liberación de los pagos al exterior y la
capacidad ociosa en Brasil, que hace que te manden autos a costo, lo que genera
más competencia. El mercado no valida aumentos de precios", agregó.
Destacó además que tampoco se trasladó a los precios el avance del tipo de
cambio.
"Competencia
por el mercado", agregaron en una importante terminal de la zona norte
cuando se la consultó por el avance más lento de los precios. "Es que de
otra manera no se vende", indicó otro gerente de una terminal líder.
"Esto empezó con este gobierno. Los márgenes de los concesionarios también
se fueron achicando a niveles similares a los de Brasil. Antes no había productos
y te cobraban lo que querían. Ahora hay de todo. La importación en masa tiene
su lado bueno para el consumidor."
El lado negativo es
visible en la balanza comercial, que ya acumula casi US$ 4500 millones de
déficit en ocho meses. Pese a que los analistas destacan que parte de ese rojo
tiene que ver con el crecimiento de la inversión, el mayor aumento -en
cantidades- responde al rubro vehículos automotores de pasajeros, que en lo que
va del año sumó un alza del 41,6%.
"Dado el
importante excedente de capacidad instalada en Brasil, que supera el 50%, y el
crecimiento de los vehículos brasileños en el mercado local, de más de diez
puntos porcentuales respecto de 2016, los precios promedio de importación
bajaron levemente, sumado a que la evolución del tipo de cambio fue por debajo
de la inflación en todo el año y en el acumulado", analizó el economista
de Abeceb y especialista en el sector, Franco Roland. Y concluyó: "Esto
permitió que los precios de los vehículos en pesos crecieran por debajo del
resto de los bienes".
"A esto hay
que sumarle que, a pesar del crecimiento del mercado, la mayoría de las marcas
adoptó una estrategia agresiva de posicionamiento y compiten vía precio,
financiación y disponibilidad de modelos. El escenario en su conjunto fue lo
que permitió que los precios de los 0 km crecieran por debajo de la inflación,
y para 2018 prevemos que se mantengan en línea con la inflación y el tipo de
cambio", pronosticó Rolando, que dijo que no ve un rebote de los precios.
La carrera de los aumentos
9,8%
Incremento
Es la suba promedio
que tuvieron los autos entre enero y agosto de este año, según la medición de
la concesionarias, frente al 15,4% que acumuló la inflación del Indec
50%
Sin uso
Es la capacidad
ociosa que tienen las terminales automotrices brasileñas, lo que se traduce en
mayores ventas a la Argentina
4500
Millones de dólares
Es el déficit que
acumula la balanza comercial de la Argentina con Brasil en el año, impulsada en
gran parte por las compras de autos a ese país
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