El mercado de bonos emergentes pudo ayer respirar de las bajas, ya que la economía estadounidense registró datos de inflación menores a los esperados y permitió a la tasa del bono del Tesoro a 10 años caer a un mínimo intradiario del 4,18% anual.
El indicador de precios al productor de EE.UU. –excluyendo combustibles y alimentos– creció 0,1% en marzo, versus el 0,2% proyectado por los analistas. Ese escenario alejó los miedos de que la inflación se acelere, y empuje a la Reserva Federal a necesitar subir la tasa de corto plazo de forma abrupta. Hoy, la tasa de interés de referencia se ubica en 2,50 anual, 150 puntos básicos arriba del nivel mínimo de junio 2004.
Ayer, la tasa del bono estadounidense a 10 años cerró en 4,213 anual, 1,3% debajo del retorno del lunes y muy inferior al máximo de 4,64% que registró el 22 de marzo pasado. En el año el rendimiento presenta un leve retroceso, ya que a fines de diciembre la tasa era del 4,22% anual.
Uno de los impactos más directos que tiene esta caída se observa en los bonos de la región, ya que permite que el rendimiento de estos instrumentos disminuya. De hecho, ayer el riesgo país de Brasil cayó más del 2,5% y el de México cerca del 6%. A nivel local, los bonos en dólares también recuperaron. El Boden 2012 subió 1,3% y el Boden 2013 poco más del 1%. |