Por Carlos E. Alfaro - La Argentina será sede y
presidirá próximamente la reunión anual del G20. Es una oportunidad única para
el país y para el presidente Mauricio Macri de tomar el liderazgo del
crecimiento económico comercial de la región. La posición que adopte el
Presidente durante su gestión al frente del G20 puede darle a él y al país un
rol protagónico importante en un mundo que está en busca precisamente de
líderes que conduzcan a una política de integración y desarrollo frente al
aparente abandono de dicho rol por los Estados Unidos.
Como se pudo advertir en la reunión de este año
en Hamburgo y en las decisiones adoptadas hasta el presente por el Presidente
de los Estados Unidos, el rol de Estados Unidos a nivel del comercio
internacional (integraciones regionales, globalización, armonización
legislativa) está en proceso de cambio. Resulta difícil explicar la política
comercial de los Estados Unidos en el presente. En el mejor de los casos
podríamos decir que su dirigencia actual está todavía buscando el punto medio
entre una continuidad de la reglas de integración comercial que han
caracterizado la política Americana desde la segunda guerra mundial y un
incipiente proteccionismo que ha surgido como consecuencia de las últimas
elecciones presidenciales en los Estados Unidos.
Esta búsqueda de coherencia atrás de un modelo que no ha sido delineado se
demuestra por ejemplo en las ideas entorno a la renegociación del acuerdo de
libre comercio de los Estados Unidos con Corea del Sur, en donde existen tres
proyectos diferentes incluyendo uno del Presidente pero que difiere de otros de
dos miembros del Gabinete. Nadie comprende tampoco cómo puede plantearse una
renegociación en estos momentos frente a la amenaza que representa Corea del
Norte en la región. Parecería haber un apresuramiento en instalar en la agenda
geopolítica de los Estados Unidos una estrategia aislacionista antes de que la
realidad internacional o nacional imponga límites a la misma.
Este "rush" para implementar el aislacionismo ha tenido consecuencias
negativas que repercuten en el hemisferio latinoamericano, entre ellas:
a) Retirarse de la Asociación Transpacífica. Acto "triunfalista" que
puede traducirse en un error de grandes proporciones en la medida que China
ocupe el lugar que Estados Unidos deja en la región.
b) Retirarse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte sería también
un error pero en este caso sin consecuencias de pérdida de poder geopolítico
sino simplemente comercial y de desarrollo regional en el hemisferio norte de
las Américas.
c) Retrasar la propuesta de la Asociación Transatlántica de Comercio e
Inversión.
Personalmente, creo que le será muy difícil a Estados Unidos abandonar su rol
de líder mundial que ha caracterizado la política posterior a la segunda guerra
mundial. Pero las indecisiones y lo que es peor aún las decisiones
contradictorias del presente están dejando a los países a la deriva.
Una demostración de esto y que afecta a la Argentina ha sido por un lado
admitir la exportación de limones a Estados Unidos y por otro castigar la importación
de bio-diésel, en tan solo el plazo de un mes y peor aun cuando el tema había
tenido con Europa una resolución favorable a la Argentina en la Organización
Mundial del Comercio.
Estas tendencias proteccionistas constituyen un error que podría tener
profundas consecuencias económicas y geopolíticas para Estados Unidos y para el
resto del mundo. La integración y cooperación internacional es indispensable
para el nuevo mundo que se avecina y que en el plano comercial no tiene
fronteras. Comercio internacional es igual a desarrollo y desarrollo es igual a
empleo.
No pueden medirse los beneficios de una política de libre comercio por la
balanza comercial entre dos países. No es un partido de futbol donde se pierde
o se gana. Por supuesto esto implica "fair trade", marcos impositivos
transparentes y regímenes laborales compatibles.
Este último punto es crucial. Así como todos entendemos que no es correcto
competir en base a beneficios impositivos, precios de dumping y otras
violaciones a las reglas de "fair trade", también es incompatible con
el comercio internacional la "flexibilización laboral" de Brasil de
consecuencias futuras impredecibles para el desarrollo de su clase trabajadora
y el impacto que ello traerá sobre el precio de los productos brasileños en el
mercado internacional en búsqueda de una "victoria" temporal. El
comercio no es un "ganar-perder" a cualquier precio.
Afortunadamente, a pesar del resultado de algunas de las elecciones en el mundo
(UK y USA) la mayoría y empezando por China creen que la reducción de las
barreras al comercio es buena para el desarrollo de la regiones, de los
consumidores y de la economía de cada uno de sus países.
En mi opinión debemos esforzarnos por una relación más estrecha y cooperativa
con China y enfrentar las preocupaciones climáticas, económicas y de seguridad
globales integrados con el mundo. Para continuar creciendo y progresando se
necesita de acuerdos internacionales y regionales para un comercio más libre
sin exclusiones, como lo propone China regionalmente en Asia con el Belt &
Road Initiative (la estrategia de desarrollo propuesta por China que se enfoca
en conectar las regiones de los países del Asia entre sí y con China).
Para que estas políticas tengan éxito, la Argentina debe garantizar la
sustentabilidad en el tiempo de sus regulaciones. Previsibilidad es la base de
toda inversión. Sin la perdurabilidad en el tiempo de un marco de integración,
el comercio y la inversión extranjera directa no se materializarán. Los
tratados de integración comercial brindan el marco adecuado para el crecimiento
y el pleno empleo. Esto no significa abandonar el mercado interno sino
expandirlo.
Argentina en el G20 tiene la oportunidad de convertirse en un líder de la
integración regional e internacional. Si ello es así, es muy probable que
veamos en el corto plazo inversiones viniendo de México, Colombia, Perú y Chile
en busca de esa integración regional convirtiendo a la región, el todo, en un
gran mercado más atractivo que cada uno de sus países individualmente, sus
partes.
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(*) Chairman de la
Argentine-American Chamber of Commerce en Nueva York y Socio Fundador de
Alfaro-Abogados Asesores de Empresas.
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