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Por Alfredo Sainz -
Se hizo esperar, pero finalmente el "brote verde" más buscado por el
Gobierno llegó en el momento más oportuno. Unos días antes de las elecciones
legislativas, se conoció que, por primera vez en más de un año y medio,
en septiembre el consumo registró números positivos.
De acuerdo con el
relevamiento que realiza periódicamente la consultora Scentia, las ventas de
alimentos, bebidas y artículos de tocador y de limpieza cerraron el mes pasado
con un incremento interanual del 0,4% medido en unidades.
Para la
administración de Mauricio Macri se trata del segundo índice positivo que
puede mostrar en materia de consumo masivo
después de un repunte aislado observado en febrero de 2016, que rápidamente
había quedado sepultado por las caídas de los meses siguientes.
El optimismo, sin
embargo, debe ser tamizado, si se tiene en cuenta que la leve suba de
septiembre toma como punto de comparación el mal desempeño que había tenido la
actividad en el mismo mes del año pasado, es decir, en medio de una de las más
profundas recesiones de los últimos años.
"El consumo se
está reactivando. De acá en más esperamos un crecimiento moderado, pero más
sostenible. No se van a ver los números espectaculares que se daban hace diez
años, entre otras cosas porque la base de la que se parte es mucho más alta.
Cuando el consumo crecía a tasas muy grandes en la década pasada, influía el
hecho de que se estaba comparando contra la caída de la salida de la
convertibilidad. Ahora, en cambio, se parte de una base mucho más alta",
explicó Osvaldo del Río, director general de Scentia.
"Todas las
canastas mejoraron su performance y por segundo mes
consecutivo el canal supermercados es el que aporta una variación positiva,
especialmente en las grandes superficies, por encima de los autoservicios
independientes. Además, hay un crecimiento del tamaño del ticket promedio,
tanto en gasto como en unidades", agregó el analista.
La reactivación del
consumo ya había sido anticipada por los analistas del sector, que destacaban
que a partir del segundo trimestre del año la actividad en los supermercados
había empezado a dar señales de una desaceleración de su caída.
"Hace unos
meses que veíamos un cambio de tendencia, que esperamos que se mantenga durante
los próximos meses. De confirmarse la mejora, el año igualmente va a cerrar con
una baja en el consumo masivo, pero menor. El acumulado de los primeros nueve
meses del año llega al 3,7%, y el año podría terminar en 1 o 2% abajo",
señaló Del Río, refiriéndose a las comparaciones interanuales.
Por rubros, las
bebidas con alcohol volvieron a ser el motor del indicador promedio. El mes
pasado, las ventas de la categoría tuvieron un espectacular crecimiento del
8,5% en volumen, impulsado por la demanda de cerveza, que había sufrido una
fuerte caída el año pasado.
De esta manera, el
rubro acumula en los primeros nueve meses de 2017 un incremento del 2,2%
respecto del mismo período del año anterior, que contrasta contra la caída del
3,7% que sigue mostrando la canasta en general en la misma comparación.
"Se sigue
confirmando la hipótesis de Scentia sobre la conformación de una nueva base de
consumo en la Argentina, con su nuevo nivel, en especial por un cambio en la
estructura de gastos del hogar", señala Del Río. Los nuevos gastos que
compiten con el que se hace en supermercados incluyen el turismo de compras
(con Chile y Paraguay como mercados estrellas), la compra y el patentamiento de
autos, la reaparición del crédito hipotecario y los gastos que superan la inflación, como la electricidad, el gas,
las naftas, los peajes y los transportes.
La reactivación de
los supermercados se suma al buen momento que ya vienen viviendo los comercios
mayoristas en los últimos meses, de la mano de un cambio en los hábitos de
consumo y una migración de muchos clientes que abandonaron las cadenas
tradicionales por propuestas de venta al por mayor como Makro, Yaguar,
Maxiconsumo, Diarco y Vital.
De acuerdo con un
informe de la consultora Kantar, el 47% de los hogares de Buenos aires
visitaron un establecimiento mayorista en el último año, casi uno de cada dos
compradores. Y en la actualidad los mayoristas calculan que el 30% de sus
ventas corresponden a un consumidor final "con cierto poder adquisitivo,
de clase media", y empiezan a idear estrategias para captar también a gente
de menores ingresos.
Todo a favor, salvo la
inflación
Dato del editor
Los datos de
consumo masivo muestran, ahora sí en la línea más cercana a la población -esto
es, en las cajas de los comercios, más allá de los números macro que viene
dando el Indec-, que el Gobierno llega a las elecciones del 22 con los números
económicos a su favor. Algún engranaje, sin embargo, aún no termina de
acomodarse en esa tendencia: el Indec informará hoy el dato de inflación del mes pasado, que de acuerdo con lo
anticipado ayer por el índice Congreso habría rondado el 1,6%, aún lejos del 1%
al que aspiran en la Casa Rosada.
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