El dólar perdió terreno de forma moderada frente al euro en una sesión marcada por los cambios de tendencia y por la debilidad del yen, después de conocerse que el superávit comercial de Japón se ha recortado, lo que supone negativas previsiones para el crecimiento de la segunda economía mundial, muy relacionada con el comportamiento de las exportaciones. Las palabras de Greenspan en el Senado, que volvieron a incidir en la insostenibilidad del déficit, prolongaron los descensos del euro. El euro no mostró síntomas de fortaleza después de que las cifras de gastos del consumidor en Francia se redujeran por segundo mes consecutivo en marzo, lo que vuelve a ser una señal de que la economía europea está aún lejos de encontrarle el pulso a la recuperación definitiva.
El dólar llegó a marcar un máximo intradía de 1,3055 unidades por euro, poco antes de conocerse el dato de peticiones semanales de subsidios por desempleo en EEUU, que se situó por debajo de 300.000 demandas, con un descenso superior a las estimaciones del mercado. Los inversores parecieron aprovechar el momento para realizar beneficios, aunque moderadamente, de manera que el billete verde aún ganaba terreno en relación con el euro.
Sin embargo, poco después de la apertura de Wall Street, el dólar se encontró con dos factores en contra. En primer lugar, el dato del índice de indicadores, que experimentó un descenso del 0,4% en marzo, superior al previsto por los analistas y, además, el mayor registrado en los últimos dos años.
En segundo lugar, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, reiteró en su comparecencia ante el Senado su inquietud por el elevado déficit estadounidense, que podría conducir a una situación insostenible. También insistió en las consecuencias para el sistema sanitario de que los ciudadanos procedentes de la llamada generación del “baby boom” lleguen en estos años a la edad de jubilación.
De este modo, el euro volvió a situarse por encima de la cota de 1,31 dólares, como hizo en la sesión de ayer. El dólar pudo, sin embargo, recuperar terreno frente al yen, después de que la divisa japonesa pagara las consecuencias del recorte de su superávit comercial. Los expertos estiman que la recuperación de la segunda economía mundial pasa por sus exportaciones, que suponen las dos terceras partes de su Producto Interior Bruto.