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Por Rafael Mathus
Ruiz - WASHINGTON.- Confiado en el rumbo del programa económico, el ministro de
Hacienda, Nicolás
Dujovne , relativizó ayer el repunte que mostró la inflación en
septiembre, al afirmar que el país está asentado en un "sendero de desinflación"
que terminará por reducir la suba de precios a un dígito anual.
"Irremediablemente
la inflación va a seguir bajando, más allá de que algún mes pueda ser más alta
que otro. Con la inflación a veces perdemos el foco. Nos enfocamos en temas
demasiado coyunturales, cuando está muy claro que la Argentina está en un
sendero de desinflación", dijo Dujovne. "Creemos que vamos a ser
exitosos, pero es un camino largo", insistió.
Dujovne dijo además
que la inflación -la más alta en la región sin contar Venezuela- ni siquiera
fue un tema en la mesa con inversores que le organizó el Consejo de las
Américas anteayer, en Washington. Más aún, el ministro dijo que ahora "es
más fácil mostrar a la Argentina" porque han comenzado a verse "los
frutos de todo lo que se sembró al inicio de la gestión".
"Las dudas en
la visión de los inversores son muchos menores y empiezan a ver con mucho
optimismo los años que tiene la Argentina por delante", señaló.
Ayer, Dujovne
comenzó su agenda formal en la reunión anual del Fondo Monetario y el Banco
Mundial con un encuentro de ministros del G-24, el grupo que integran países en
desarrollo. Hoy, comenzará a darle forma al traspaso de la presidencia del G-20
de Alemania a la Argentina, en una conferencia de prensa junto al presidente
del Banco Central, Federico Sturzenegger; el ministro de Finanzas de Alemania,
Wolfgang Schäubl, y el presidente del Bundesbank, Jens Weidman.
El jefe del Palacio
de Hacienda presentará en un encuentro con sus pares del grupo las prioridades
que la Argentina busca para las discusiones durante el año próximo, como
educación, el futuro del trabajo en la era de la "nueva economía" y
la inversión en infraestructura, entre otros temas. "Por primera vez vamos
a hacer el esbozo de lo que va a ser nuestro trabajo para adelante",
indicó el ministro.
Tanto Dujovne como
el ministro de Finanzas, Luis Caputo, remarcaron la importancia de la
presidencia del G-20. Para Caputo, es "una oportunidad de mostrarse en el
mundo", mientras que Dujovne reiteró que es "la culminación de una
agenda de reformas domésticas muy, muy ambiciosas", que tiene espalda en
los foros internacionales.
La presidencia
argentina llega en un momento propicio para la economía global. "El
crecimiento está agarrando raíces más sólidas, pero también existen riesgos de
caer en la complacencia, y entonces hay que seguir vigilantes de que no emerjan
nuevos riesgos para el sistema financiero internacional", indicó Dujovne.
"Además, hay temas muy interesantes para discutir porque el crecimiento de
la productividad se mantiene bajo y hay cambios tecnológicos muy importantes
que exigen respuestas de los hacedores de políticas económicas", agregó.
La presidencia del
G-20 presenta también un desafío para el Gobierno: la búsqueda de consensos
justo cuando el miembro más poderoso del grupo, Estados Unidos, se muestra
propenso a destruir acuerdos bajo el liderazgo de Donald Trump.
"Uno de los
principales roles que tenemos que cumplir es ayudar a construir
consensos", dijo Dujovne. "Eso está en el centro de nuestra visión
acerca de uno de nuestros principales roles para la presidencia. Es un
desafío", agregó el ministro de Hacienda.
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