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Por Sofía Terrile
- Bastó que María Eugenia Vidal ganara la batalla por la provincia de Buenos
Aires para que Horacio Reyser dejara un cuarto de siglo de trayectoria en el
sector privado y se adentrara en las estrategias de la "inserción
inteligente" de la Argentina en el mundo. Mauricio Macri aún no era
presidente, pero el actual secretario de Relaciones Económicas Internacionales del
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto supo que harían falta muchos
cerebros para cranear el regreso del país al comercio internacional.
Desde su actual
rol, el funcionario es una de las llaves para abrir mercados y atraer
inversiones. Como cierre de la segunda edición del encuentro Negocios con el
Mundo y en diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA
NACION, repasó oportunidades con China y Estados Unidos, analizó la situación
de Brasil y destacó los sectores "estrella" en el retorno de la
Argentina al comercio internacional.
-¿Cuáles son las
prioridades en la agenda bilateral con Estados Unidos?
-En primer lugar,
lo importante es tener una relación positiva, y creo que hoy ya existe. Otro
tema es la posibilidad de volver al Sistema Generalizado de Preferencias (SGP),
del que la Argentina participó alguna vez [se trata del otorgamiento de
preferencias arancelarias por parte de países desarrollados, de determinados
productos exportados desde países en vías de desarrollo]. Esperamos que sea un
beneficio temporario, porque hoy la Argentina está por debajo del PBI per
cápita necesario para ingresar, pero esperamos que en los próximos cinco o diez
años ya no haga falta que estemos en aquel sistema. En tercer lugar, tenemos un
tema con el biodiésel.
-¿Cómo siguen las
conversaciones sobre ese tema?
-Desde nuestro
punto de vista, Estados Unidos aplicó medidas excesivas y así lo hemos
planteado. Estamos en conversaciones con el secretario [de Comercio
estadounidense] Wilbur Ross y hay voluntad política. No se trata de un proceso
que inició el Estado, sino que el sector privado comenzó una investigación y el
gobierno de Estados Unidos está obligado a llevar adelante esas
investigaciones. Es lo mismo que la Argentina debería hacer si alguna empresa
privada genera una denuncia contra cualquier país. Nosotros creemos que esta
denuncia es infundada y ya explicamos nuestras razones. Tenemos la posibilidad
de resolverlo porque hay voluntad política. Es difícil saber cuándo y cómo se
puede llegar a encontrar esa solución. Por otro lado, hemos abierto el mercado
de la Unión Europea recientemente, por lo que tenemos un panorama más positivo
para el sector.
-¿Cuáles son los
sectores con más potencial de cara al futuro?
-El core de la
Argentina es la agroindustria. No hay muchos países en el mundo que tengan
exceso de producción de alimentos con respecto a su población. Eso es una
oportunidad única para generar empleos y contribuir a la seguridad alimentaria
del mundo. Por otro lado, hay un terreno verde para nosotros, que son los
servicios de valor agregado. La actividad representa exportaciones por US$ 6000
millones y pueden ser muchos más, porque ese monto se logró en un contexto en
el cual la Argentina no estaba en una integración fuerte con el mundo y ahora
sí lo está. La Argentina tiene talento y tiene educación, y además es un sector
donde la inversión en infraestructura es más limitada. Podemos dar ese salto y
ser líderes como lo hicieron Polonia, Rumania o la India.
-¿Cuáles son las
oportunidades que detectan con China?
-Nuestro comercio
con China, en función del tamaño del país asiático y de la cantidad de
productos agroalimentarios que la Argentina produce, es muy bajo. Las
exportaciones podrían duplicar o cuadruplicar las actuales. Hay un plan de
infraestructura muy ambicioso validado por ambos países, que incluye temas de
generación hidroeléctrica y nuclear. Hay una agenda y se están dando los
primeros pasos de la inversión: tenemos en Jujuy el parque solar Cauchari
[contará con 1,2 millones de paneles solares y costará 390 millones de dólares]
que ya estaba obteniendo financiamiento desde China a tasas interesantes.
-¿Cómo cree que
evolucionará la balanza comercial con China, que hoy es deficitaria para la
Argentina?
-En lo comercial,
China tuvo un gesto particular y abrió nuevamente la importación de aceite de
soja. Esto es una señal de que están dispuestos a un mayor comercio. El presidente
Xi Jinping le dijo a Mauricio Macri que quería aumentar el intercambio con la
Argentina. Ellos no quieren un superávit. Si hacemos todo bien, en los próximos
cinco a diez años la balanza comercial debería equilibrarse.
-¿Cuáles son las
necesidades recurrentes que le plantean los inversores internacionales?
-El mensaje que da
el Gobierno hacia afuera es muy claro. No hay ninguna duda de hacia dónde
quiere llevar a la Argentina y la comunidad internacional reconoce que es una
expresión de cambio, pero sus preocupaciones están más relacionadas con la
continuidad.
-Pero ¿qué es lo
que piden puntualmente?
-Al final del día,
lo que buscan son hechos concretos. Algunos se dieron durante 2016. Sacamos
algunas leyes que representaron un hecho objetivo para la comunidad
internacional: la resolución del tema de los holdouts, la ley de emprendedores,
la ley de participación público-privada. Tuvimos un récord de sesiones y
resultados que demuestran que esto funciona a pesar de que hay diferentes
ideas. Tenemos que ir hacia una consolidación como país para poder demostrar
que, ya sea Cambiemos u otro gobierno en el futuro, vamos a continuar con los
pilares que se necesiten para ser un país que genere confianza sin perder
nuestra identidad.
-¿Es optimista
respecto de Brasil?
-Soy optimista
porque Brasil ha logrado desacoplar su economía de la incertidumbre política.
Se prevé que crecerá 0,7% este año, bajó la inflación y el empleo está
creciendo. Va a salir adelante y es importante no sólo por su economía, sino
porque es nuestro principal socio comercial para lo que estamos buscando
afuera. Necesitamos un Brasil que esté dispuesto a eliminar todas las barreras
que tenemos en el Mercosur y que se comprometa a que el bloque sea efectivo
para lograr una inserción en el mundo.
-¿Cómo está la foto
y cómo proyecta la película en términos de inversión extranjera directa?
-La inversión bruta
total de la Argentina va a crecer 50% en el presupuesto del año que viene, pero
no sólo por la financiada por el Tesoro, sino que ahora pretendemos que otras
herramientas entren en juego, como las asociaciones público-privadas. La
percepción extranjera sobre el riesgo argentino es la mejor que hemos tenido en
los últimos años. Los niveles de inversión extranjera directa pueden fluctuar
entre US$ 6000 y US$ 10.000 millones, pero podemos aspirar a estar por arriba
de los US$ 25.000 millones si hacemos las cosas bien.
Las ansiadas inversiones
Según el Gobierno
hay potencial para crecer
50
Por ciento
Es lo que va a
crecer la inversión bruta total de la Argentina en el presupuesto del año que
viene, según Horacio Reyser
Oportunidad
"La inversión
extranjera directa puede fluctuar entre US$ 6000 y US$ 10.000 millones, pero
podemos aspirar a superar los US$ 25.000 millones si hacemos las cosas
bien"
Servicios
"Los servicios
de valor agregado representan exportaciones por US$ 6000 millones y pueden ser
mucho más"
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