|
Por Javier Blanco -
El Banco Central (BCRA)
resolvió ayer mantener sin cambios entre el 26,50 y el 27,35% nominal anual la
estructura de tasas que paga por emitir títulos para regular la oferta
monetaria. Lo hizo pese a que los datos de septiembre confirmaron que la
política contractiva que ensaya aún no logró arrimar la inflación al nivel que
buscaba ni le está sirviendo para limar la brecha entre las expectativas del
mercado y las metas que al respecto se planteó para el corto y mediano plazo.
La decisión en
buena medida había sido anticipada días atrás por el titular del BCRA, Federico
Sturzenegger, cuando -al ser consultado en su paso por Washington sobre las
últimas cifras del IPC- descartó la chance de reaccionar
"espasmódicamente" al mal dato y defendió la idea de un trabajo en
materia de política monetaria ya realizado que debería rendir sus frutos de
aquí en más. "Un proceso de desinflación no es lineal. Tiene altibajos",
sostuvo.
Sin embargo,
algunos analistas esperaban que aprovechara la nueva subasta mensual de estos
títulos para emitir una señal de mayor endurecimiento, en especial porque creen
que sus esfuerzos por imponer una política monetaria contractiva fueron en el
último tiempo "en buena medida contrarrestados por el empujón que la banca
pública y la Anses, vía el programa Argenta, le dieron al crédito en los
últimos meses", apuntó el economista Gabriel Zelpo, de la consultora
Elypsis. "Esto volvió a la política monetaria más ineficiente de lo que
esperábamos y creo que el mercado opina igual", insistió.
"A juzgar por
los resultados, el mercado dispuso y el BCRA convalidó. Pero le volvieron a
ofrecer menos de lo que vencía y se notó un repunte del 46,5% a 54,1% en la
preferencia por el corto plazo (a 35 días), lo que indicaría que los inversores
creen que deberá ser generoso en próximas convocatorias si tiene aspiraciones
de llegar a una inflación del 1% a fin de año", juzgó Gabriel Caamaño, de
la consultora Ledesma. "En suma, no parece un buen resultado para sus
objetivos. Por el contrario, luce en línea con los últimos datos de inflación y
expectativas del mercado", advirtió.
Fernando Baer, de
Quantum Finanzas, cree que el BCRA tenía dos incentivos para no cambiar tasas.
"A días de la elección, nada que implique reconocer que se pierde contra
la inflación luce deseable. Además, de haber reaccionado por un dato puntual
como el de septiembre corría el riesgo de reconocer que su meta 2018 estaba
también en peligro, cuando el nivel de tasa real que tiene sigue siendo
elevado. Claro que, hacia adelante, la historia podría ser otra",
sostiene.
El debate viene a
cuento de la incidencia que el dinamismo que ganó la demanda de crédito privado
y la inyección de recursos que significaron los 2,4 millones de microcréditos
que liberó en dos meses la Anses, para mejorar el clima social de cara a las
elecciones, pueden haber tenido para complicar la tarea antiinflacionaria.
Ayer al Banco
Central le vencían $ 381.044 millones en Letras (34% del stock total), pero
recibió ofertas de compra por sólo $ 337.463 millones y terminó adjudicando
nuevos títulos por $ 333.614 millones. De este modo liberó $ 47.430 millones a
lo que hay que sumar el pago de intereses, por lo que la expansión rondó los $
65.000 millones.
Parte importante de
esa expansión no es genuina, ya que responde al descalce que hay en la posición
de encajes de los bancos. Pero otra porción sí lo es y responde al desarme de
carteras que a la vez ensayan las entidades ante la caída persistente de sus
niveles de liquidez por la explosión del crédito y la mayor demanda de dinero
que deriva del rebote de la economía.
Algunas señales inquietantes
7,6
Puntos porcentuales
Creció la
preferencia inversora por las colocaciones al menor plazo posible. Pasó de 46,5
al 54,1% de septiembre a octubre cuando venía en baja
65
Mil millones de
pesos
Fue la expansión
total resultante de la subasta de ayer sumando los vencimientos no renovados y
el correspondiente pago de los intereses
|