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Por Ariel Cohen - Resta
conocer aún si la irrupción en la escena política de la irresuelta desaparición
de Santiago Maldonado alterará el ritmo de crucero de la mejora del oficialismo
respecto de las PASO en las elecciones legislativas del domingo. Los cálculos
políticos son no arrojan claridad. Pero lo que es incontrastable es que, en la
percepción popular y de los actores económicos, desde el 13 de agosto hasta hoy
la economía permeó datos que contribuyeron a mejorar el estado de ánimo del
electorado respecto de la situación. A pesar de que el Gobierno no logra un
éxito definitivo a la inflación, tal vez su principal objetivo de política
económica.
Datos de esta misma
semana del relevamiento de confianza del consumidor que elaboran Thomson
Reuters e Ipsos colocan nuevamente el indicador al tope, creciendo respecto del
mes pasado, y en el mismo nivel del momento en que asumió Mauricio Macri. Otro
relevamiento sobre la actitud de los productores agropecuarios, encarado por el
INTA conocido ayer reflejó una evolución positiva de la confianza del sector,
de dos puntos entre junio y octubre, a pesar de las inundaciones y del retraso
del tipo de cambio. Las inversiones y expectativas en el interior vienen
traccionando la actividad, y probablemente también el voto al oficialismo.
Emergiendo desde el
piso en que quedó enterrada la actividad en 2016, lo que se vio en este tercer
trimestre reflejó un repunte de la industria, encabezada por la construcción de
obra pública y una moderada demanda de Brasil que mejoró a la industria
automotriz. La entrada en vigor de las paritarias y la emergente actividad del
campo, que comenzaron a hacerse notar en el consumo de masivo (ver pág. 8), y
el boom de créditos hipotecarios sembraron de una ligera sensación de
bienestar.
En un modelo de
transición, claro, el Gobierno apeló a la baja relación deuda/PBI para
financiar el ajuste gradualista de la economía, mientras llegan las inversiones
para motorizar la demanda. ¿Se revisará esta estrategia? Probablemente no.
La señal de las
PASO fue más fuerte que la esperada.
La mejora de los
índices de empleo por encima de las expectativas no abarcó solamente a la
construcción, sino que empezó a derramar muy tímidamente a otros sectores, como
los servicios, la energía y las finanzas. Lejos de una avalancha de creación de
puestos industriales, pero mejor que lo esperado a principios de año.
Con este colchón
político, el domingo en las legislativas el Gobierno pondrá sobre la mesa de
qué modo y con qué consenso encarará las reformas estructurales de su agenda:
la tributaria, la de la Coparticipación, la laboral, la del mercado de
capitales.
Nada antes de que
asuma la futura conformación legislativa. Pero el resultado incidirá en:
- La profundidad y
estrategia de la reforma tributaria. El nuevo mapa legislativo delineará la
geografía de apoyos en el Senado y de los gobernadores para encarar una
reestructuración fiscal que involucre distribución de recursos y compromisos de
reducciones impositivas.
- El economista
Jorge Vasconcelos habla del "Plan V" de Macri. Se trata de la
capacidad de negociación que obtenga Cambiemos en la Legislatura bonaerense
para consensuar reformas con otros distritos con menor costo político, o lo que
es lo mismo, con mayor profundidad. Y, de ese modo, trasladarlas a la mesa de
negociación con el resto de las provincias.
- De cómo se avance
en estas reformas dependerá también la capacidad de convocar inversiones.
- Los márgenes de
maniobra para afrontar la batalla de reducción del déficit fiscal y de la
estructura del gasto público. O su contracarar, cómo afrontar los ajustes
tarifarios que vienen (combustibles, transporte público) y las restricciones
presupuestarias que emergerán del Proyecto que se debatirá probablemente
también en diciembre.
- Desde el punto de
vista de los inversores extranjeros, el resultado terminaría de despejar las
dudas acerca de la posibilidad de marcha atrás de las reformas promercado del
Gobierno. Una señal es la definición de los bancos de inversión acerca del
momento post-PASO: "Esto es un shopping", afirman por el interés
desde el extranjero por tomar posiciones en empresas locales.
- La posibilidad de
repensar estrategias antiinflacionarias, que se sumen a la batalla monetaria de
Federico Sturzenegger. Un impulso a la Ley de Defensa de la Competencia
intentaría ponerla al servicio de ese objetivo.
Todo indica que
quedará reforzada la agenda oficial, habilitada para un año en el que,
dependiendo de su voluntad o consenso político, podrá avanzar con el modelo
Cambiemos, más cerca de como fue concebido en los debates de la Fundación
Pensar, seguramente macerados y curtidos por la gestión, esa escuela de
realidad de la que adolecía la mayor parte del Gobierno.
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