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El Ministerio de
Energía recibió ayer ofertas de la ronda 2 del Programa RenovAr, que contempla la adjudicación de proyectos
de energías renovables en el país, como la solar, la eólica,
la hidroeléctrica y la biomasa.
Se vendieron 117
pliegos licitatorios y se presentaron 228 ofertas por un total de 9403 MW, casi
ocho veces más que los 1200 MW de potencia requerida inicialmente.
El proceso de
convocatoria había sido lanzado el pasado 17 de agosto a través de la
resolución 275. Atrajo el interés de inversiones por US$ 11.000 millones.
Los 1200 MW que
el Gobierno ofrece al
mercado están divididos en 550 megavatios para energía eólica; 450 para solar
(estos dos distribuidos a su vez en regiones); 100 para biomasa; 35 para
biogás; 15 para biogás de rellenos sanitarios, y 50 para minihidro.
Desde las 15, los
ministros de Energía y Minería, Juan José Aranguren ,
y Ambiente,Sergio Bergman ,
junto con otras autoridades y funcionarios, comenzaron la apertura de sobres.
La ronda 1 del
Renovar buscaba adjudicar 1000 MW de energías limpias y se recibieron ofertas
por 6300 MW. La apuesta era fuerte en términos ambientales: se buscaban ahorrar
2 millones anuales de toneladas de dióxido de carbono, el equivalente al
consumo de unos 900.000 autos.
A eso se sumó la
ronda 1.5. En total se adjudicaron 59 proyectos por una potencia de 2423 MW,
con un precio promedio de US$ 57,44.
El Gobierno diseñó
un esquema atractivo para la inversión. Los ganadores tendrán un contrato en
dólares a 20 años a través del cual Cammesa, la compañía administradora del
mercado eléctrico, se compromete a comprarles toda la energía que produzcan. Y,
de premio, reciben un ajuste del 1,7% interanual para compensar la inflación en
moneda extranjera, una cuenta que se hizo sobre la base de los bonos del Tesoro
norteamericano.
Si algo de lo
anterior falla, hay una protección para el inversor compuesta de varias redes.
Por caso, si Cammesa no paga, puede recurrir a un fondo denominado Foder, donde
está el dinero disponible para sostener el sistema por 12 meses y un aval
soberano. Quienes quieran también pueden tener una garantía del Banco Mundial.
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