EL JEFE DE LA RESERVA FEDERAL TAMBIÉN HIZO HINCAPIÉ EN LA CARGA DE LAS PENSIONES En el corto plazo, las cosas no parecen llamadas a salirse de cauce. Pero en un horizonte más lejano, el déficit fiscal y el tema previsional dibujan un escenario sombrío. La economía no se encamina a un crecimiento lento con inflación, como en los setenta, aseguró En el año fiscal 2004, el déficit fue equivalente al 3,5% del Producto Interno Bruto
Para los que esperaban palabras de alivio, los comentarios de Greenspan no fueron la respuesta. En su discurso ante el Comité Presupuestario del Senado, el presidente de la Reserva Federal puso la mira en un largo plazo que se avizora muy poco tranquilizador: "Las proyecciones ponen en claro que el presupuesto federal va por un rumbo insostenible, en el que los grandes déficits llevan a tasas de interés más altas y a pagos de interés siempre crecientes que aumentan los déficits en años futuros", advirtió el funcionario.
Junto al sensible aspecto fiscal, otro de los ejes del discurso fue la pesada carga de las pensiones. Sobre este punto, sus declaraciones no fueron menos sombrías. Tras recordar el inminente ingreso a las filas de jubilados de decenas de millones de personas nacidas entre 1945 y 1964, apuntó: "Me temo que ya hemos prometido a esta generación, para sus años de retiro, más recursos que los que nuestra economía tiene capacidad de proveerles".
Los comentarios sobre el corto plazo, en cambio, tuvieron un tono menos preocupante. El funcionario, quien dejará su cargo en enero próximo después de 18 años al mando del banco central, dijo que el país no parece encaminarse a un período de crecimiento lento con alta inflación, como en la década de 1970.
"La economía de EE.UU tuvo un desempeño sólido en 2004 y en lo que va de este año, la actividad parece crecer a un ritmo razonablemente bueno", comentó, en momentos en que los datos de inflación y desempleo inciden negativamente en la percepción pública de la situación económica de Estados Unidos.
Pero una vez más, si los legisladores no actúan para combatir los crecientes déficits presupuestarios del país, la economía corre el riesgo de un estancamiento o "algo peor".
El presupuesto tuvo en el año fiscal 2004 un déficit equivalente al 3,5% del Producto Interior Bruto. El Gobierno del presidente George W. Bush ha prometido que, a pesar de sus recortes de impuestos, el déficit bajará al 1,5% hacia 2009. La Oficina Presupuestaria del Congreso ha estimado la brecha fiscal del 2005 en u$s 400.000 millones, incluido el financiamiento para las operaciones militares en Irak y Afganistán.
Las metas
La semana pasada, en sus perspectivas económicas mundiales, el Fondo Monetario Internacional calificó esa promesa como ‘insuficientemente ambiciosa‘, y advirtió que no es posible que el Gobierno de EE.UU. alcance su meta porque su proyecto de presupuesto no incluye partidas futuras para las guerras.
La Fed ya subió su tasa en siete ocasiones sucesivas desde junio del 2004, con alzas de un cuarto de punto porcentual, a 2,75%, después de haberla mantenido en un 1% durante un año para alentar el crecimiento y la creación de empleo y evitar una posible deflación. En las minutas de su último encuentro, dio a entender que continuaría con una política de subas graduales más allá de las presiones inflacionarias.
Cuando se le preguntó a Greenspan si las tasas de interés más altas y una desaceleración en el crecimiento enviarían la economía de Estados Unidos a una llamada "estanflación", Greenspan dijo a los senadores: "Ciertamente no parece así".
Greenspan advirtió a los senadores que deben enfrentar el déficit fiscal, aunque dijo que un enmienda de un presupuesto balanceado y alzas de impuestos no son necesariamente la manera de lograrlo.
"A medida que se suben los impuestos, especialmente en los márgenes, muy probablemente se restringirá la inversión de capital y la estructura económica subyacente que se requiere para aumentar la productividad y los estándares de vida, así que hay un dilema significativo aquí", señaló
Greenspan dijo que los grandes aumentos en los precios de las viviendas probablemente se harán más lentos a medida que suban las tasas, pero no necesariamente caerán. |