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Por Yanina Otero - Comunicación
oficial. La resolución anterior aplicaba aranceles de hasta el 64%. Ahora se
suma la decisión por la demanda de dumping.
El
panorama continúa
complicándose para que el biodiésel argentino regrese pronto al mercado
norteamericano. Ayer el Departamento de Comercio de Estados Unidos aplicó
aranceles provisorios de hasta el 70% para el producto local.
Esta resolución es la respuesta al proceso de investigación por dumping que se
inició en marzo de este año -a pedido de los productores de Estados Unidos - y
acompaña a la medida anterior que decretó aranceles de hasta el 64% por
presuntos subsidios.
De esta manera los dos cuestionamientos que se iniciaron a comienzos de año
resultaron en medidas proteccionistas por parte de la administración de Donald
Trump, además de la paralización total de las ventas de la Argentina a este
destino que durante el año pasado representó ingresos por u$s1.200 millones.
Quizás uno de los puntos más llamativos - y que suman al anecdotario de las
ideas y vueltas diplomáticas- es que la resolución se conoce justamente pocos
días después de que el presidente Mauricio Macri mantuviera una conversación
telefónica con su par Donald Trump con el fin de destrabar el conflicto.
Así es que luego de la charla entre los mandatarios desde la Casa Blanca anunciaron
que los cerdos norteamericanos estaban muy cerca de ingresar a nuestro mercado
y en el Gobierno argentino se esperanzaban con el regreso del biocombustible a
Estados Unidos, pero ahora la realidad demuestra que el horizonte está por lo
menos nublado.
Según adelantó Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, la
decisión final se tomará a partir de enero del próximo año y por el momento la
aplicación de estos aranceles significa claramente el cierre de este mercado.
Lo sorprende es que la historia vuelve a repetirse porque Macri viajó al país
del norte en abril -un mes después de que EE.UU. inciara el proceso de
investigación y las ventas virtualmente se paralizaran- y luego de su encuentro
con Trump declaró que la negociación estaba encaminada.
Pasaron los meses y no hubo novedades significativas, en el interín vino a la
argentina el vicepresidente norteamericano Mike Pence, que se llevó la promesa
de la apertura de nuestro mercado para la carne porcina. Mientras tanto la
Argentina seguía esperando por el biodiésel.
La respuesta oficial llegó en agosto cuando la administración de Trump
decretara aranceles de hasta el 64% por el proceso que denunciaba que el
producto nacional recibía subsidios internamente.
Ahora la situación parece todavía más compleja porque los dos procesos
-aranceles y dumping- resultaron desfavorables para la Argentina y lo cierto es
que hasta el año que viene no habrá más novedades y el mercado seguirá cerrado.
El quid de la cuestión y que también generó el conflicto con la Unión Europea
son las retenciones a la soja. Mientras que el poroto tributa el 30%, y el
aceite -materia prima del biocombustible- el 27%, el biodiésel apenas el 0,13%.
Así es que Estados Unidos pidió revisar esta cuestión para avanzar en la negociación,
porque lógicamente hoy es más conveniente exportar de la Argentina biodiésel
que cualquiera de los otros dos productos.
Así es que, una vez más, todos miran a las retenciones del biodiésel porque
suena con más fuerza el rumor -muy a pesar de la industria- de que el Gobierno
argentino aplicaría una suba para no continuar perdiendo mercados y entrar en
conflictos comerciales en el plano internacional.
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