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Por Bernardo Vázquez - "No tienen que tenerle miedo a las
reformas". La frase que lanzó Mauricio Macri ayer por la mañana, durante
la conferencia de prensa que brindó en Casa Rosada, no fue dirigida sólo a los
presentes o a aquellos televidentes que lo seguían en vivo el día después de
que Cambiemos lograra un triunfo electoral histórico, dominando con autoridad
13 de los 24 distritos nacionales, entre ellos los cinco más populosos, y
alcanzando un 41% global.
El mensaje fue más allá. E incluyó también a los protagonistas de
discusiones de peso que se vienen en sectores estratégicos, con un paquete de
reformas que abarcan lo judicial, tributario, económico y laboral, entre otros
puntos, y que para implementar necesitarán de un consenso general, a nivel
legislativo, provincial, pero también sindical, empresario y en la Justicia.
Por eso, la convocatoria a un gran acuerdo nacional fue oficializada
ayer por el Presidente, que en Casa Rosada confirmó que "habrá una reunión
la semana que viene", que según fuentes ejecutivas sería el lunes. Después
de dialogar con los representantes de la Mesa de la Carne, en la búsqueda de
llevar adelante un "reformismo permanente", Macri enumeró los
"acuerdos alcanzados para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta,
del sector automotriz y de la construcción".
Si bien la letra chica de la convocatoria todavía no se redactó, fuentes
ejecutivas plantearon que no será un llamado al diálogo social, como el del año
pasado, cuando el Presidente mantuvo encuentros con empresarios y dirigentes
gremiales. El llamado, que tendrá como protagonistas estelares a los
gobernadores, será para debatir sobre iniciativas concretas que el Gobierno
quiere llevar adelante en la segunda mitad del primer mandato presidencial.
"La gente votó modificaciones sectoriales, no la reforma laboral de
Brasil", ejemplificó uno de los consultados por El Cronista, en referencia
a cómo se implementarán las propuestas. El gradualismo continuará. "No
vamos a tirar el auto por la ventana", graficaron. Y revelaron que entre
los temas que se debatirán, figuran el Presupuesto 2018, y ley de
coparticipación.
Además de las modificaciones que se imponen en lo tributario, que Macri
previó resolver para fin de año, el Presidente habló de decenas de reformas,
entre las que mencionó la previsional, que debe estar a la altura del Siglo
XXI.
Pero desde Balcarce 50 la proyectan estar a la altura del Siglo XXI.
hacia 2019. Sí llegó el tiempo para Cambiemos de avanzar con la reforma
política que el año pasado se frustró en el Senado. Así lo hacen notar Macri y
cada funcionario cada vez que pueden. Es un hecho dentro de Cambiemos que la
PASO de agosto fue la última y que en dos años se deberá votar con un sistema
de Boleta Única. Lo ideal es que sea Electrónica, pero si no se tendrá que
hacer en Papel, sostienen en el Gobierno.
En el paquete reformista sobresale un gran número de iniciativas
judiciales, que el ministro de Justicia Germán Garavano viene postulando hace
tiempo, pero que no han tenido el consenso legislativo suficiente. A Macri lo
obsesiona aggiornar el Consejo de la Magistratura, para poder acelerar la
designación de jueces en juzgados vacantes, pero también modificar el Código
Procesal Penal y, muy en particular, reformar la ley orgánica del Ministerio
Público Fiscal para que la salida de Alejandra Gils Carbó, la procuradora,
tenga sustento constitucional más allá de un fallo que la avale.
Desde lo Penal, hay un paquete clave. Por un lado, se avanzará en el
nuevo régimen juvenil, que promoverá la baja de la imputabilidad a 14 años,
pero la expectativa también es que el 1º de marzo, cuando Macri inaugure las
sesiones legislativas, se presente el proyecto de reforma del Código Penal.
Así, con afán de llevar a una instancia de debate los proyectos que se
vienen, el Gobierno plantó sobre la mesa una cumbre que, se espera, tendrá
presencia multitudinaria, en principio, el próximo lunes, en sede a definir,
con el Centro Cultural Kirchner y Tecnopólis como candidatos a albergarla, por
encima de Olivos.
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