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Por Javier Blanco - El Gobierno buscará asegurarse buena parte del
financiamiento que prevé obtener mediante emisiones de deuda en el exterior
para 2018 antes de fin de año o en los primeros meses del año próximo,
repitiendo en buena medida la estrategia a la que apeló este año.
Además, aguardará a ver cómo evolucionan la inflación y las tasas de interés internas para
tratar se ser más agresivo colocando deuda local y en pesos, es decir, en la
misma moneda en que gasta. La idea es aliviarle al Banco Central (BCRA) el esfuerzo esterilizador
extra al que el Tesoro lo obliga cada vez que le vende los dólares captados del
exterior.
La premura de avanzar en las emisiones internacionales, además de
responder a criterios prudenciales, toma en cuenta la zona de incertidumbre en
que puede ingresar el mercado a medida que se aproxime el recambio de
autoridades en laReserva Federal de Estados Unidos , previsto para
febrero.
Es porque ya se sabe que Janet Yellen (actual titular del organismo
cuyas decisiones definen el rumbo de los flujos de capitales en el mundo) será
reemplazada por alguien más proclive a las políticas que busca imponer la
administración Trump . lo que implicaría volver atrás con una
serie de regulaciones al sector bancario (surgidas tras la crisis subprime)
y tener tasas de referencia para esa economía más elevadas que las actuales.
Impactaría sobre la cotización mundial del dólar y tendería a elevar la tasa de
riesgo emergente en general.
Para los funcionarios del Ministerio de Finanzas, el panorama que se
abrió los obliga a repetir la táctica a que apelaron a comienzos de este año,
admitieron a LA NACION. Vale recordar que, apenas comenzado enero, el
ministro Luis Caputocerró un acuerdo con bancos para asegurarse
un préstamo (repo) por US$ 6000 millones, dada la zona de turbulencia en que
amenazaban ingresar los mercados tras la inesperada llegada al poder de Donald
Trump.
"La idea de anticipar fondeo, cuando todo el mundo sabe que lo
necesitás, nunca es mala y permitiría aprovechar que, pese a los ruidos, las
tasas en el mundo aún se mantienen bajas. Pero todavía quedan por emitir unos
US$ 2600 millones, que anticiparon que lo harán en euros, para cerrar este
año", recordó Gustavo Neffa, director de la consultora Research for
Traders.
Los primeros borradores del programa financiero 2018 contemplan la idea
de prefinanciar en los próximos 5 meses la mayor parte que se pueda de lo que
está previsto tomar del exterior en pos de evitar posibles sorpresas. Vale
recordar que, según las metas de déficit previstas y las necesidades de
refinanciamiento, el año próximo se proyecta la emisión de nueva deuda por unos
US$ 20.000 millones, a los que hay que agregar una suma similar para pagar
intereses y amortizaciones de deuda contraída con privados, organismos
internacionales y bancos.
"Hay que aprovechar la ventana de oportunidad dado que ni el
desarme de balance que tiene proyectado la Reserva Federal ni la discusión que
se armó sobre la suba de tasas en medio de su próximo recambio de autoridades
tuvieron aún mayor impacto en las tasas. En todo caso, si la previsión falla y
las condiciones de mercado mejoran, siempre te queda la opción de hacer
reingeniería financiera, es decir, volver a salir al mercado para rescatar
deuda cara y emitir otra más barata. Pero si te equivocás en sentido contrario,
pagarás más caro", apunta el analista Joaquín Olivera, de Balanz Capital.
La premisa de Finanzas es la de aprovechar la baja del 26% que tuvo el
riesgo país en lo que va del año (el doble que la reducción del riesgo
emergente en igual lapso) y el clima que generó el resultado de las elecciones
para acceder a menores tasas, aprovechando la etapa final de la era de
hiperliquidez global. Y anticiparse, en lo posible, a las turbulencias que
pueden generarse cuando se nomine a los sucesores de Yellen, partiendo de la
base de que serían más laxos en lo crediticio, pero más contractivos en lo
monetario.
Los analistas coinciden con el enfoque oficial en especial si en los
próximos días se confirmara que el economista de la Universidad de Stanford
John Taylor fuera el nominado. Ocurre que Taylor es autor de una afamada regla
-lleva su nombre- que postula la necesidad de ir hacia tasas más altas para
asegurar que se mantengan en un punto neutral para la economía. Según ese
modelo, la tasa de referencia que hoy la Reserva Federal mantiene en el rango
del 1 al 1,25% (con perspectiva de subir de 1,25 a 1,50% anual a fin de año)
debería situarse en el 3,7 por ciento.
"Me parece bien que estén pensando así porque hoy las
especulaciones sobre Taylor son muchas y tener prefinanciada parte de las
necesidades aportaría previsibilidad", juzgó Fernando Camuso, director de
Rafaela Capital.
"Nuestras necesidades son grandes, lo que te obliga a asegurar una
parte en cuanto puedas. Pero si las proyecciones actuales se cumplen y la suba
de tasas sigue siendo gradual, el Gobierno podrá compensar ese encarecimiento
con una baja de la brecha de tasa que hoy tenés respecto de otros países",
observa Leonardo Chialva, de Delphos Investment, aludiendo a que por deuda en
dólares a 10 años la Argentina pagaría 5,6%, mientras que Brasil pagaría 4,7% y
cerca de 4% Paraguay o Bolivia.
El economista Luis Palma Cané también cree prioritario concentrarse en
las ganancias "de productividad" locales antes que apurarse por el
escenario global. "Venimos de una hiperemisión mundial que multiplicó en
los últimos años por 4 el stock de dólares, por 3 el de euros,
por 2,5 el de libras esterlinas y por 2 el de yenes. Si algo sobra y seguirá
estando muy ofrecido en el mundo es el dinero, por lo que yo me enfocaría más
en las reformas que permitan bajar el costo de financiamiento".
Otro eje del programa es avanzar en un mayor desarrollo del mercado
local con emisiones en pesos, dado que se supone que, al mejorar la
calificación del país y ser reincorporado en los índices emergentes, éstas
tendrían una mayor demanda asegurada desde el exterior.
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