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Por Jorge Herrera -
Casi de manual ayer el Banco Central decidió elevar la tasa de política
monetaria 150 puntos, a 27,75%. Siguiendo el ejemplo de la Fed, que
históricamente nunca decidió un cambio de política monetaria antes de una
elección, el BCRA dejó pasar las legislativas y ayer ante la evidencia
inflacionaria sucumbió frente a la presión del mercado que "exigía"
más tasa. De esta manera aspira, valga la redundancia, a ir cerrando la
"brecha de credibilidad" que el propio titular del BCRA, Federico
Sturzenegger, reconoció la semana pasada. Es, sin duda, el funcionario, sobre
todo del equipo económico, que goza de la mayor confianza del presidente Macri.
Pero como en las finanzas, algún día el crédito se acaba. Por ello jugó fuerte
ayer al ajustar la tasa del centro del corredor de pases a 7 días en nada menos
que 150 puntos. Vale recordar que la tasa corta de la última licitación de
Lebac se ubicó en 26,50% y la más larga, en 27,35%. De modo que hoy el mercado
secundario debería experimentar un ajuste frente a la nueva realidad. De lo
contrario, los bancos se pasarían de Lebac a Pases. No sólo se trata de la
primera movida planeada tras las elecciones, ya que se vienen más y los bancos
lo saben (fueron ya advertidos desde Reconquista 266), sino que además refleja
nuevamente cierta descoordinación y mayor preocupación por el devenir
inflacionario. Descoordinación, porque el BCRA se justifica culpando al nuevo
aumento de los combustibles, "mayor al esperado". Y preocupación,
porque al presentar el IPOM le resto importancia al dato de inflación de
septiembre (por ello algunos economistas como los del Banco Itaú calificaron la
decisión de ayer como "inesperada"). "Sturzenegger argumentó que
el proceso de desinflación se mantiene en el buen camino, aunque no al ritmo al
que apunta la autoridad monetaria", destacaron en una nota a clientes. "Contrariamente
a la suba anterior de abril (también 150 puntos), el BCRA no indicó claramente
si la mudanza es única o no, aunque la magnitud sugiere que es improbable
aumentos adicionales a muy corto plazo".
Lo cierto es que la mentada "política contractiva" del BCRA ya
acumula al miércoles pasado una expansión de base de más de $92.000 millones en
2017 (un día antes de las elecciones la redujo a $71.000 millones vía Pases).
Donde casi $220.000 millones corresponden a las compras de dólares al Tesoro
más $110.000 millones de asistencia. La contracara, la absorción vía Lebac de
$242.000 millones más $20.000 millones vía Pases.
A continuación, lo más relevante del informe de Política Monetaria.
El 12 de octubre se conoció el dato del IPC-N de septiembre (1,9% nivel
general; 1,6% la núcleo y la interanual se elevó al 23,8%).
En las últimas dos semanas se conocieron los datos de inflación de septiembre
de Mayoristas (entre 1% y 1,1%; y entre 15,4% y 16,3% interanual) y el Costo de
la Construcción (1% mensual y 32,2% interanual, cifra influida por el hecho de
que los aumentos salariales en 2017 fueron en julio mientras que en 2016
tuvieron lugar en octubre).
En reiteradas ocasiones el BCRA ha indicado que una mejor medida para evaluar
el desarrollo de la inflación es la núcleo. En lo que va del año, ésta ha
mostrado una leve tendencia decreciente, ubicándose en 1,6% promedio mensual
durante el último trimestre. Sin embargo, el BCRA busca una desaceleración más
pronunciada. Los indicadores de alta frecuencia monitoreados por el BCRA
muestran una menor inflación en las últimas semanas, que impactaría en forma
más plena en el registro de noviembre.
Por otra parte, se conoció anteayer un aumento en el precio de los combustibles
superior al esperado, lo cual requiere que el BCRA induzca al resto de los
precios a aumentar a un ritmo menor para compensar dicho efecto.
Dados los shocks recientes, y la insuficiente velocidad de la desinflación, el
BCRA concluyó que se requiere un sesgo más contractivo de su política. Con toda
la información disponible, el BCRA decidió aumentar en 150 puntos básicos su
tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, a
27,75%.
El Banco Central seguirá manteniendo un claro sesgo antiinflacionario hasta que
la inflación núcleo quiebre los valores registrados desde mayo y el proceso de
desinflación converja hacia el objetivo de una inflación de 10% ± 2% para 2018.
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