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Por Jorge Velázquez
- El día posterior a las elecciones legislativas, Mauricio Macri blanqueó una
realidad que las cifras que presentó ayer el Ministerio de Hacienda pretenden
disimular: el alto endeudamiento es una política que "no se puede mantener
eternamente".
Aunque el Presidente justificó su aplicación frente a la emergencia fiscal, lo
real es que financiar los desequilibrios del sector público con préstamos
externos tiene costos elevados. Estos quedaron reflejados en un dato clave, que
ayer buscó ser soslayado por los funcionarios que dependen del ministro Nicolás
Dujovne.
De las planillas crudas surge que en septiembre el déficit fiscal primario se
achicó un 15% contra el mismo mes de 2016. Sin embargo, los pagos de intereses
de la deuda pública aumentaron 65%.
Esto relativiza lo que desde la óptica oficial se presenta como una mejor
administración del gasto (incluyendo recortes de 42% interanual en subsidios) y
mayores ingresos (30% de suba en los recursos tributarios).
Ocurre que si se computan los intereses (reflejando la verdadera realidad de
las cuentas públicas, el déficit financiero) el panorama es otro: "En el
noveno mes del año, el déficit financiero (que incluye el pago de intereses de
la deuda pública netos de vencimientos intra-sector público) alcanzó $51.177
millones ( 4% i.a.) producto del fuerte incremento del pago de intereses ( 65%
i.a.)", destacó ayer la consultora Ecolatina.
El secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, había elegido informar que el déficit
fiscal primario del tercer trimestre del año se ubicó en 2,2% del PBI, esto es
1 punto por debajo de la pauta que se había fijado el Gobierno para ese
período. Ese punto porcentual representó una baja adicional de gastos de
$106.651 millones, explicó.
Un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto relativizó también la
performance fiscal. Precisó que en septiembre el déficit fue de $64.781
millones, "a pesar de que el Tesoro Nacional recibió el ingreso de
utilidades del Banco Central".
Además, remarcó que "en los primeros 9 meses de 2017 el déficit fiscal
suma $347.826 millones, un 85% superior al de igual período del año
pasado". Y añadió: "Descontando los intereses de la deuda ($198.200
millones) se obtiene un resultado primario deficitario de $149.600 millones,
que es un 131% superior al registrado hace un año". Así, el impacto de los
intereses de la deuda neutraliza el esfuerzo de ahorro en el gasto, como las
menores transferencias por subsidios económicos,sobre todo a la energía que se
compensaron con subas de tarifas.
Entre enero y septiembre, los gastos corrientes crecieron un 30,7%, los gastos
de capital un 35,3% y los intereses de la deuda un 60,5%. En cambio, los
ingresos aumentaron 22,3%, destaca ASAP.
También se debe tener en cuenta en la comparación que este año se
contabilizaron $43.500 millones de ingresos por el blanqueo de capitales, algo
que no ocurrió el año pasado. Para las estadísticas oficiales es mejor comparar
sólo el superávit primario. Pero a la hora de pagar, los intereses tiene fuerte
impacto, aunque se refinancien. Por eso, Ecolatina destaca que "durante
los primeros nueve meses del año, el déficit financiero (que incluye el pago de
intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público) rozó
los $370.989 millones, trepando 26% i.a. La significativa brecha entre la expansión
del déficit primario ( 6% i.a.) y el rojo financiero ( 26% i.a.) corresponde al
creciente pago de intereses, que acumula en los primeros nueve meses del año un
alza de 77% i.a". La consultora concluye que "producto del creciente
pago de intereses (ascenderían a 2,2% del PIB en 2017), el resultado financiero
del Sector Público Nacional No Financiero alcanzaría 6,2% del PBI este año
empeorando 0,2 p.p. respecto de 2016 (el año pasado rozó 6% del PBI), lo que
marca que el ahorro generado por la reducción del déficit primario no alcanza
para cubrir la mayor carga de intereses".
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