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Por
Bernardo Vázquez - La expectativa en torno a la cumbre que se llevará a cabo el
lunes en el CCK, de la que participarán representantes del Poder Ejecutivo,
gobernadores, jueces, empresarios y sindicalistas, fue aumentando con el correr
de los días, desde que Casa Rosada formalizó las invitaciones. En el encuentro,
que servirá como plataforma de presentación de las principales iniciativas con
vistas a los próximos dos años de mandato, finalmente habrá un sólo orador al
que escucharán los 170 invitados: Mauricio Macri.
El
Presidente será así el actor estelar de lo que en el Gobierno definen como un
mensaje sobre la agenda de la Argentina, que brindará Macri, precisamente. El
discurso, que durará entre 30 y 40 minutos, será en el mediodía del lunes, ante
un auditorio repleto, frente al que Macri buscará trasladar un mensaje de
unidad en pos de encaminar al país hacia una búsqueda de crecimiento que exceda
a su mandato y fije metas largoplacistas.
"Va
a ser un mensaje antigrieta", describen fuentes ejecutivas, que refieren a
los dichos del Presidente como "terrenales, no mirando desde un púlpito al
resto, sino incluyendolos en lo que viene". Será un discurso similar al
que suele pronunciar en las reuniones de Gabinete ampliado, que justamente se
desarrollan en el CCK, y que el cierra tras las presentaciones de los ministros
y principales funcionarios de Cambiemos.
El
Presidente derrochará optimismo, y buscará trasladarlo a un público que no
frecuenta sus mensajes de aliento, como los gobernadores del PJ, los jueces, el
empresariado y el sindicalismo. Hará referencias puntuales a los cuatro ámbitos
sobre los que se harán los cambios: institucional, macroeconómico, educacional
y laboral. Pero el corazón del discurso será ese mensaje de inclusión hacia
todos los sectores involucrados.
Puertas
adentro de Casa Rosada, creen que la cumbre será una plataforma de Gobierno
hacia los próximos dos años, pero también un intento de despegue hacia un
segundo mandato, buscando reunir consenso no sólo de propios sino también
diseñando vínculos sólidos con opositores y protagonistas decisivos de lo que
alguna vez el propio Macri definió como "el círculo rojo".
Aun
dando a publicidad un mensaje de humildad, la nueva obsesión en Balcarce 50
tiene que ver con lograr la reelección de Macri en 2019. Pero no de cualquier
modo. El 45% es la meta que tienen en el Gobierno para octubre de ese año,
cuando se lleven a cabo las presidenciales. "Falta muchísimo y puede pasar
de todo en el medio, pero queremos ganar en primera vuelta", admiten
fuentes de Gobierno, envalentonadas.
Cerca
de Macri sienten que el 41% a nivel nacional que se logró en las elecciones del
domingo es un punto de partida interesante hacia esa búsqueda de ser reelecto
sin ballottage. Con Macri como candidato, y sin un referente del PJ que pueda eclipsar
a la "gastada" Cristina Fernández de Kirchner, vislumbran como
posible un triunfo holgado, por más de diez puntos, o superando esa vara del
45%, que permite alcanzar la Presidencia sin necesidad de estar atentos a
cuánto saque el segundo en esos comicios.
Llegar
a esa marca permitiría también imaginar un futuro de Cambiemos con mayoría
parlamentaria y dominando gobernaciones a las que todavía no pudo acceder. Los
triunfos en 13 provincias del último domingo permiten proyectar un mapa
"pintado de amarillo" en 2019, con el plus que significaría lograr,
como en las legislativas, que los cinco principales distritos del país elijan a
Cambiemos para, así, alcanzar el dominio político en esos Ejecutivos.
En
pos de esas metas futuras, y como corolario del año, el lunes se verá a un
Macri abriendo el espectro a actores externos a Cambiemos, en busca de consenso
y para convencerlos de que el país que proyecta va mucho más de ese 2023 al que
él aspira llegar como Presidente.
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